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jueves, 18 de junio de 2020

PRESENTACIÓN DEL CUADERNO DE CAMPO Nº 5 EN LA ROSA DE LOS VIENTOS


(Imagen cortesía de Ángel Gabriel Ayuso)

-  Rosa de los Vientos: Los gurús: Manuel Carballal, verdad y mentira de una serie de personajes. Pero antes de nada, acabas de sacar y publicar un libro, vamos a comentarlo. Se titula Traficantes de Ilusiones, pues son eso ¿no?, los gurús…




- Manuel Carballal: Si a lo largo de todos estos años de recorrido buscando misterios por todo el planeta en muchas ocasiones nos encontramos con personajes muy carismáticos, muy elocuentes, que hablan muy bien y que aparentemente tienen pruebas irrefutables de que todo lo que ellos cuentan es cierto, es demostrable. Y esos casos exigen un esfuerzo añadido porque no se trata de un testigo eventual que va por una carretera y ve una luz en el cielo. No se trata de una persona que oye golpes en su piso. No son casos esporádicos. Son casos de larga duración que requieren investigaciones de larga duración y que independientemente de cual sea la conclusión final, te obligan a desarrollar todo tu ingenio como investigador. Muchas veces oímos que estos temas de las cosas paranormales no se pueden investigar con la ciencia y no es verdad. Ahí lo que hay que hacer es…, ahora que estaba hablando Fernando de Anonymous, lo que hay que hacer es un poco como hacen los hackers ¿no? utilizar el pensamiento lateral para hackear el fraude. Hay que buscar nuevas herramientas o aplicar las herramientas que ya existen y eso hace que desarrolles mucho el ingenio para poder investigar estos casos extremadamente extraordinarios.

- R.V: Casos que se encuentran en este libro, Traficantes de ilusiones y una serie de temas, que es una nueva muestra de esos Cuadernos de Campo, de esas notas que todos los investigadores tenéis y tu también, por supuesto.

- M.C: Bueno en realidad no todos los investigadores, solo lo investigadores que hacen trabajo de campo, porque el que solo hace trabajo de gabinete o de archivo no utiliza los cuadernos de campo. Y es muy lícito pero yo creo que se pierden una parte fundamental que es la dimensión humana de estos temas y esto es algo que últimamente he discutido mucho con otros colegas que dicen que no… que claro, que si tú te implicas con el testigo puedes ser más subjetivo, que lo mejor es hacer estadísticas, consultar bibliografía… A mi me parece una barbaridad, es como si un policía que va a investigar un crimen ni va a la escena del crimen ni interroga a los testigos, ni interroga al sospechoso y se dedica a leer “El Caso”…

- R.V: Claro, pero yo no sé si a ti te habrá pasado que al igual que en un momento dado ves una película una vez y te fijas en unos detalles, si la vuelves a ver una segunda vez es como que te fijas más en otras cosas y una tercera vez en otras… entonces tu en estas investigaciones que has hecho de campo, es esos Cuadernos de Campo que has estado apuntando, cuando luego te has puesto a analizar para escribir el libro de vez en cuando te ha saltado la chispa en algo que a lo mejor no le habías puesto tanto interés, o que dices ¡ahí va!, esto como se me ha pasado a mi tanto tiempo desapercibido y ahora veo que es algo muy concluyente…¿te ha pasado alguna vez uno de estos casos?

- M. C: Muy bueno. Efectivamente pero por una razón muy sencilla, porque con el paso de los años tu vas adquiriendo una experiencia que no tenías antes. Claro, hace 30 años era un poco más joven que ahora y un poco más inexperto y con el paso de los años, y a medida que vas haciendo rodaje y que vas conociendo más y más casos, es lo que en criminología se llama “los procesos experienciales” ¿no?, lo del olfato, lo que dicen de los viejos policías: que llegan a la escena del crimen y parece que huelen quien fue el culpable. Vas desarrollando el olfato y cuando vuelves a revisar las notas que has tomado, -porque yo soy un enfermo de las notas, yo la anoto absolutamente todo, no te puedes imaginar-. Yo te podría decir donde estaba cada segundo de cualquiera de mis viajes porque anoto a la hora en la que salgo, la hora a la que echo gasolina, cuanto pago de gasolina, donde está el peaje, cuánto cuesta el peaje… es una cosa enfermiza. Pero eso es lo que me permite ahora, en estos cuadernos de campo, reconstruir milimétricamente las historias sobre todo en algunos casos que fueron años de investigación, ¡eh!, hay casos que fueron muy complejos, igual comentamos alguno esta noche, que requirieron años de trabajo, hacer cosas que parecían de película de espías, de verdad, hay anécdotas que parecen sacadas de una novela pero que son reales porque te obligan a desarrollar todo tu ingenio. Cuando te enfrentas a uno de estos pesos pesados, de los gurús del misterio, de los profetas, a veces tienes que hacer cosas muy sorprendentes.




- R. V: Vamos a conocer alguno de esos casos, alguno de esos personajes, alguno de esos gurús. Tanto es así que el que decimos ahora, el que citamos ahora, decía que era nada más y nada menos que la reencarnación de Jesucristo. Se llamaba Saulo Sabá.

- M.C: Sí, la historia de Saulo Sabá... Los que lleven muchos años en estos temas lo recordarán, porque fue todo un fenómeno social. El apareció en programas muy conocidos como Crónicas Marcianas y demás, explicando su historia. Una historia que comienza -y esto es brillante-, fijaros que detalle más ingenioso… una historia que comienza en realidad 53 días antes de su nacimiento porque esto es algo que él incorpora después a su relato, pero es cierto que el 3 de Junio de 1967 se produce uno de los grandes casos ovni en Villafranca de los Barros, Badajoz. Un caso protagonizado por pilotos que además es uno de los expedientes OVNI desclasificados por el Ejército del Aire. Un caso radar-visual, es decir un avistamiento que aparece detectado en los radares y uno de los casos, de los poquísimos expedientes OVNI desclasificados por el ejército del Aire Español que incluye una foto del objeto. Claro, es un caso estupendo. Esto ocurre 53 días antes de su nacimiento y después veréis porqué, porque él cuenta que desde muy pequeñito tenía unos amigos muy extraños, que él creía que eran unos niños como él, pero que eran unos niños raros que el suponía que estaban enfermos… si queréis mejor dejamos que lo cuente él y escuchamos una grabación.

R.V: lo escuchamos, venga.

- S.B (grabación):
“Ellos son de Europa, el planeta que circunda al planeta Júpiter, planeta del sistema solar y bueno yo siempre los tuve como unos amigos niños, bastante más bajitos de lo que soy yo ahora, entonces eran de mi estatura. Ojos muy grandes, apenas nariz, la boca prácticamente no tiene labios, muy arrugaditos y lógicamente no pierdo el contacto. Yo me hago funcionario del estado y me voy a una provincia lejana de la que yo venía, yo era madrileño entonces, y bueno, me traslado a la provincia de Soria donde resido como profesional de mi labor. Y allí tengo un accidente de tráfico con unas heridas absolutamente graves. Y en el tercer o cuarto día de estar allí, por la noche, vinieron mis amiguetes y me dijeron que me habían curado de todo mal que en ese momento me apreciaban. Tenía por ejemplo una fractura de peroné, tenía una fractura en tres huesos de la cara…”

“¿Quieres decir que ellos por su cuenta ya te habían operado?

“Si, habían intervenido, si...”

- M.C: Fijaros una cosa importante que ha dicho: que él se hizo funcionario… Esta persona que contaba que de pequeño  tenía unos amigos, unos niños muy extraños que venían del satélite Europa de Júpiter, extraterrestres…

- R.V: Y lo decía y tan pancho se quedaba.

- M.C: Sí, y esto es lo más suave que decía. Pues este tipo era policía y claro nosotros valoramos mucho estos testimonios en el mundo de lo paranormal.  Cuando un policía, un militar, un guardia civil, nos cuenta que ha presenciado un fenómeno extraño, son testimonios que valoramos mucho. Cuando esto te viene de un guardia civil, te desarmaba ¿no? Él cuenta que después de ese accidente vuelve a contactar con ellos en el hospital, como ha dicho, que lo intervienen, lo sanan milagrosamente y a partir de entonces le entregan doce carpetas escritas en un papel que en teoría no existía en la tierra, con una serie de textos, de revelaciones. Él publica en 1.999 su primer libro Tu voluntad y no la mía, que en teoría sería la transcripción de estos documentos…

- R.V: O sea, como un libro revelado.

- M.C: Sí. Tenían que haber sido doce. Cuando publica el primero y aparece en los medios, se convierte en un tío muy mediático. Porque era muy convincente y además era un tío alto, guapo, de ojos azules, con su melenita rubia, su barba cuidada… tenía un aire crístico que tampoco era casual, no. Y este personaje llegó a ser… Fíjate que hoy todo el mundo conoce la revista Año Cero, la revista Enigmas, la revista Más Allá… pero la gran revista decana de estos temas, que se comenzó a publicar en 1972 fue Karma 7. Y Karma 7 en toda su historia solo dedicó una portada a un personaje del mundo del misterio, (precisamente cuando la dirigía nuestro compañero Josep Guijarro que vivió este caso también en primera línea de batalla), y fue Saulo Sabá. Él fue portada de Karma 7. En el año 2000 el profetiza que el 27 de Noviembre de ese año se va a producir un contacto OVNI que van a poder grabar las cámaras, que va a ser como “Encuentros en la  tercera fase” pero en las faldas del volcán Popocatépetl y eso no ocurre. Además coincidió que estaban allí J.J.Benítez y Blanca presentando “Caballo de Troya”. Todo el mundo estaba pendiente del Popo, pero fíjate que interesante -y esta es otra lección que aprendimos de esta historia-, que desde que Michael Persinger empezó a investigar los fenómenos luminosos que se producían alrededor de los volcanes, en los movimientos sísmicos (eso está muy documentado en la historia de la ufología), el descubrió que el fenómeno de las luces tectónicas, asociadas a los movimientos tectónicos que producen la ignición de gases que generan luces en el cielo y que además es uno de los capítulos más bonitos de la historia de la Ufología, siempre lo digo, porque él lo que intentaba con esa investigación OVNI era un sistema de predecir terremotos y por lo tanto salvar vidas… Porque sí, está documentado que hay muchos casos de luces extrañas cerca de volcanes y sobre todo en el Popocatépetl. O sea que si tu quieres apostar a que se va a ver un OVNI en una fecha determinada, en un lugar del mundo, lo mejor es que digas un volcán porque tienes más posibilidades de que algo se vea. Pero no tuvo suerte y a partir de ahí desaparece misteriosamente. De repente deja la editorial, deja a los medios de comunicación, se fuga, deja a su esposa, deja a su familia y desaparece. Y le perdemos la pista.

- R.V: Tanto se la perdemos que Javier Sevillano ha estado también detrás de la pista de él. No sabemos nada de él. ¿Dónde está? Pues que se ponga en contacto con nosotros que tiene una entrevista.

- M.C: ¡Y dos! Te lo digo yo: está en Fuengirola. No quiero hacer spoiler, pero ahora mismo por lo menos, el último domicilio es en Fuengirola, porque estuvo pegando tumbos… se fue de España, esto lo averiguamos después.

- R.V: También estuvo viviendo muy cerca de aquí, donde están los estudios de la radio.

- M.C: También, también, efectivamente. Bueno y en Baleares, y en Sevilla y en Málaga…

- R.V: ¿Se sabe a qué se dedica ahora?

- M.C: Si. Vamos a hacer el desenlace entonces. En Enero de 2018 reaparece muy brevemente. Totalmente irreconocible porque se había quedado calvo, se había afeitado la barba, había ganado unos kilitosy aparece en el programa Go Talent acompañando a su esposa. Yo cuando lo reconocí dije:¡Hostia! Ese es Saulo Sabá. Y entonces es cuando yo reabro el caso y empiezo una reinvestigación.

- R.V: Perdona ¿cuál era el talento?

- M.C: Su compañera, la chica con la que se fugó, decía que imitaba las voces de todos los cantantes. O sea hay quién imita a un cantante, hay quién imita a otro, pues ella decía que los imitaba a todos. Y de hecho pasó, le gustó a Risto Mejide, a Jorge Javier Vázquez, porque pasó la primera prueba y volvió al programa pero cuando volvió ya no estaba acompañada por Saulo Sabá… ahora sé porque no estaba acompañada por Saulo. Bueno el caso es que yo abro el caso de nuevo, me pongo a reinvestigar, hablo con los editores, hablo con toda la gente que lo conoció y descubro su nombre real que lógicamente no era Saulo Sabá. Y cuando empiezas a seguir la pista de su nombre real descubro que cuando él desaparece… el siempre decía en los programas de radio y televisión en los que intervenía, que él no enseñaba las pruebas que tenía, esos documentos escritos en un papel no terrestre, fotografías de Europa -porque el viajó a Europa, a Júpiter, con sus amigos extraterrestres-, que tenía fotos, filmaciones, materiales no humanos, los partes médicos de esa curación milagrosa… y no los enseñaba porque le perseguía el CESID -el CNI de esta época-, porque él tenía una revelación que iba a cambiar el mundo… Y era verdad que le perseguían, porque justo en ese momento, cuando él desaparece, se había interpuesto la primera denuncia. Porque él, aprovechando su condición de guardia civil, había abierto en Alcalá de Henares una academia de oposiciones en la que había estafado a un montón de gente. Cuando llegó la denuncia él se fue de España, dejó sola a su compañera que es la que se comió el marrón con una petición de condena de cinco años. Y cuando yo empiezo a reconstruir su historia me encuentro con un expediente policial, lo tengo aquí delante, de hecho en el libro lo reproduzco, con cuatro páginas de antecedentes penales por estafas en serie. Pedí un informe a una gestoría sobre las empresas que estaban a su nombre y demás para poder seguir su rastro y me quedo alucinado porque era capaz de sacar dinero hasta de debajo de las piedras. Si queréis escuchamos lo que cuenta una de las víctimas.

- R.V: Vamos a escuchar uno de los testimonios de una de las víctimas, uno de los estafados por este personaje que decía ser Jesucristo. Esta grabación pertenece a una persona que se llama Francisco Javier Quesada.

- F.J.Q (grabación):
“-Le compré un Iphone por internet, que el anunciaba en Ebay y me llegó un juguete sabes…

“- No me digas.

“- Y pagué, vamos cuatrocientos y pico fue. El tío entonces, con muy buenas palabras y todo, me dijo que lo habían engañado a él, que me mandaría el dinero. Pero vamos que luego hice una plataforma de afectados en Ebay y fueron mucha gente los afectados, mucha, mucha, y raíz de eso pues denunciamos. Yo busqué las empresas que tenía, a nombre de quién estaban puestas, a nombre de la mujer, en fin, lo busqué todo y se lo mandé a la policía.

“- ¿Cuántos afectado crees que pudo haber con el tema de los Iphone?

“- Ciento y pico. Que denunciaran creo que fueron sesenta, pero hubo quien no denunció. Fueron ciento y pico.

“- Ciento y pico a cuatrocientos euros es una pasta…

“- Pues sí, claro.”

- R.V: Este era Jesucristo con Iphone…

- M.C: Bueno con Iphone, redes sociales, academias… montó un montón de negocios. Claro, cuando pillaban el fraude tenía que cambiar de ciudad, así fue dando tumbos y el acompañó a su esposa, porque yo me pongo en contacto con instituciones penitenciarias, tengo todas las entradas y salidas de prisión, y cuando ella por primera vez va a ese programa de televisión él la pudo acompañar porque justo estaba a punto de entrar en prisión y cuando ella volvió al programa, él acababa de entrar en la prisión de Murcia luego fue destinado a la de Alicante y lógicamente por eso ya no pudo acompañarla. Pero fíjate tú el testimonio de un policía que parecía blindado con tan grandes pruebas, que hizo tanto eco mediático en su momento y que al final era un estafador en serie.

- R.V: Bueno pues la figura de Saulo Sabá es el primer protagonista, el primer gurú de esta noche pero vamos a tratar algunos casos más…

Continúa en la parte II


martes, 9 de junio de 2020

MANUEL CARBALLAL. INTRODUCCIÓN Al CUADERNO DE CAMPO: TRAFICANTES DE ILUSIONES


TRAFICANTES DE ILUSIONES: 
CUANDO MISTERIO 
SE ESCRIBE CON M DE MENTIRA


En 2017 la siniestra palabra posverdad fue incorporada al diccionario de la Real Academia Española (RAE).

Según la RAE se entiende por posverdad la “distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”.


El término tiene su origen en el contexto político, pero en el siglo XXI el uso de la posverdad o mentira emotiva se ha traspolado a la economía, el periodismo, el comercio, el derecho… y el misterio. Cualquier ámbito en que “la distorsión deliberada de la realidad, en la que unos hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales” resulte rentable.

Que vivimos rodeados de mentiras no es ningún secreto. De las preferentes a Milli Vanilli, pasando por el “Hombre de “Piltdown”, las “Piedras de Beringuer”, el Forum Filatélico, los EREs de Andalucía, las fake news, etc. Nos hemos acostumbrado a vivir en la mentira.

En los últimos años, algunos personajes muy mediáticos convirtieron la posverdad en arte. Tipos como Paco Sanz, el hombre de los 2.000 tumores o Fernando Blanco, el padre de la niña enferma Nadia, obtuvieron millones manipulando nuestras emociones y creencias. Sin embargo, no aprendimos nada.

Si es posible engañar en el mundo de la televisión, la banca, la política, la economía o la ciencia, donde se supone que existen controles más rigurosos para acreditar un currículum profesional o académico, en el mundo del misterio la mentira es mucho más fácil. Porque no existe ese control.

Cualquiera puede autodenominarse astrólogo, vidente, ufólogo, médium, sanador, psíquico, contactado o incluso divulgador o investigador de anomalías, sin que nadie pueda exigirle una titulación que lo acredite como tal. Porque esa titulación no existe.

Durante las últimas tres décadas he tenido la oportunidad de conocer personalmente a todos los psíquicos, médiums, contactados, videntes, curanderos y paragnostas relevantes de España y también muchos extranjeros. Así como a los divulgadores e investigadores que los catapultaron a la fama. Y lamento decir que la inmensa mayoría resultaron ser unos estafadores.

Algunos de estos personajes fueron proyectados al estrellato de lo paranormal por conocidos, queridos y respetados divulgadores e investigadores del misterio.

A unos les llenaban horas de emisión. A otros les hacían vender revistas y libros. Y a algunos les permitían afianzar sus prejuicios y creencias, al considerar que tal o cual “psíquico” certificaba sus postulados sobre lo paranormal. Y cuando desvelamos que todo era un fraude, hubo quien encajó los hechos con deportividad y quien, por el contrarío, prefirió matar al mensajero, defendiendo lo indefendible.

Las reacciones que vas a descubrir, ante algunos de los escándalos más sonados de la historia de las anomalías en España, también nos enseñan mucho sobre alguno de los referentes de estos temas en nuestro país.



¿Qué tienen en común un policía, un famoso ex actor, un humilde hombre del campo, un audaz ejecutivo y un prestigioso académico, todos ellos locuaces, convincentes y poseedores de “pruebas irrefutables” de sus experiencias extraordinarias? Que todos ellos eran y son traficantes de esperanzas. Nuestras ilusiones más íntimas.

Personajes sorprendentes, que obtuvieron el aplauso y el apoyo de investigadores, divulgadores y académicos de gran fama y prestigio. Arrastrando con ellos a millones de lectores, televidentes y oyentes, que creyeron en sus promesas, por los avales que presentaban.

Son solo cinco ejemplos. Hay miles. Pero he escogido estos cinco casos, extraídos de mis diarios de investigación, porque todos y cada uno de ellos nos enseñó algo. Nos aportó una moraleja, aunque esta haya sido redactada con lágrimas y sangre.

Y a la vez, cada caso, nos obligó a utilizar la imaginación, a buscar nuevas herramientas para la investigación de anomalías. O a adaptar las que ya nos ofrecen las diferentes ciencias. En definitiva, a utilizar el “pensamiento lateral” para enfrentarnos a cada situación, hasta conseguir hackear el fraude.

Este cuaderno de campo es por tanto, de alguna forma, un manual heterodoxo de nuevas técnicas de investigación de anomalías, confeccionado sobre el terreno y en base a la experiencia personal. Porque cada uno de los casos que incluye nos enfrentó a situaciones insólitas. Que a veces más parecerán una crónica detectivesca, que un ensayo sobre anomalías.

Pero lo que te voy a pedir en este cuaderno es que me acompañes en un viaje a la decepción. Soy un buen guía porque conozco perfectamente el camino. Lo he recorrido en infinidad de ocasiones y estoy familiarizado con cada curva, bache y obstáculo de la ruta.

Es un paisaje árido, triste, amargo. Un territorio hostil donde la honestidad no es bienvenida.

Pero te prometo que, como en cada viaje difícil, regresarás más fuerte, seguro y maduro. Porque cuando te secas las lágrimas que te nublan la visión y recuperas el resuello tras la angustia de la decepción, aprendes tanto, tantísimo, sobre la naturaleza humana y sobre ti mismo, que el viaje habrá merecido la pena.

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jueves, 14 de mayo de 2020

MANUEL CARBALLAL: VIAJE PERSONAL AL CANDOMBLÉ


No era la primera vez, ni la última, que visitaba un terreiro. Pero en esta ocasión las gestiones para acceder al lugar de culto habían sido lentas y complejas. Para los seguidores del candomblé, en este caso mayormente emigrantes brasileños, se trata de una auténtica religión. Una religión profesada con absoluta entrega y devoción que, como toda forma de religión, merece nuestro más absoluto respeto.


Un amigo de un amigo del esposo de la "Mae de_Santo" había intercedido para que pudiésemos asistir aquella noche a la celebración. No nos dieron dirección ni seña alguna para localizar el terreiro, sino que nos citaron por la tarde en el centro de Lisboa con un personaje de aspecto desaliñado y poco tranquilizador. Él habría de conducirnos al terreiro donde se invocaría a los loas del candomblé.

Esta aureola de misterio es comprensible teniendo en cuenta que, si ya en Cuba o Brasil estas religiones han sido despectivamente criticadas por los intelectuales, en Europa tales prácticas son consideradas absurdas supersticiones de ignorantes por parte de la Iglesia y los racionalistas componentes de nuestra "élite cultural". 

Entendería más aún esta prudente discreción de no permitirnos conocer la ubicación del terreiro, al encontrarme en el mismo importantes personajes de la cultura y la economía portuguesa. Personajes que públicamente podrían mostrarse indiferentes con estas "supersticiones africanas" pero que en realidad profesaban tiernamente la fe del candomblé.

Salimos de Lisboa en dirección al norte, y al cabo de una media hora dejamos la autopista y comenzamos a circular por carreteras secundarias. Estoy seguro de que aquel rodeo por caminos vecinales tenía como objeto desorientarnos. En lo que a mí respecta, lo consiguió. Cuando por fin llegamos a nuestro destino ya había comenzado a oscurecer. Sinceramente, yo no tenía ni la más remota idea de dónde me encontraba.

El terreiro estaba en lo alto de un monte cercano a la costa pero ignoro que monte y en que parte de la misma.

La finca era bastante grande y estaba totalmente cercada. En su centro se encontraba una gran casa de aspecto colonial. A lo largo de varias docenas de metros, en la parte frontal de la finca, se amontoban numerosos coches. La mayoría, vehículos lujosos con matrícula de Lisboa. Poco después me sorprendería al descubrir que muchos de los devotos asistentes al candomblé pertenecían a las clases sociales más acomodadas. Incluso reconocía a los propietarios de un importante semanario de la capital.

El recelo inicial y las miradas de desconfianza se tornaron en minutos en una acogedora hospitalidad. Lejos de ser esa celebración oscura y satánica que muchos imaginan, el ritual de brujería afro-brasileña es, por el contrario, colorista, luminoso y abierto.


Desde el instante en que franqueamos la puerta principal pudimos contemplar en habitaciones, salas o al aire libre, infinidad de pequeños altares donde se encontraban todos y cada uno de los loas del candomblé. Así, Oxan, orixá de los rayos, Yarsán, orixá del viento, Yemanyá, orixá del mar, o u Oxissí, orixá de la caza, entre otros, disfrutaban de un pequeño rincón particular en el terreiro donde los devotos del ritual podían rendirles culto o pedirles sus favores.

Minutos antes de las 17.00 h comenzaron a hacer su aparición los "Fillos de Santo" —especie de médiums que ayudarán al "Pai o Mai de Santo", sacerdote, en el transcurso del candomblé— y los fieles y creyentes que acudían a la ceremonia cual católicos que asisten al rosario.

Entre sonrisas cordiales y alguna que otra inquisitiva mirada de desconfianza hacia los intrusos que éramos nosotros, los "Fillos de Santo" se cambiaron, sustituyendo sus trajes o vestidos de calle por resplandecientes ropas blancas con las que se efectúa el ritual. Por fin, a las cinco de la tarde hizo su aparición la suma sacerdotisa de la celebración, la "Mai de Santo". Una robusta mujer de ojos limpios y sonrisa sincera que nos invitó a acompañarla a la amplia sala donde tendría lugar el ritual, situándonos a la derecha de su "trono". A su izquierda se encontraban los tres tambores assotor. Por fin, a un gesto suyo, comenzó el candomblé.

Los inciensos fueron encendidos, los tambores empezaron a bramar y, uno a uno, los "Fillos de Santo" comenzaron a entrar en la sala, moviéndose al ritmo de la música y postrándose ante el trono de la "Mai", saludándola y arrodillándose en señal de adoración a los loas. El espectáculo era impresionante. Más de una veintena de hombres y mujeres de todas las edades y estatus sociales, danzando al ritmo de los tambores y esperando la llegada de los loas que habrían de "cabalgarlos" —poseerlos—. Por fin, la "Mai", levantándose de su trono, va tocando la frente de sus "hijos" con su diestra. Cada discípulo tocado comienza a danzar aún más frenéticamente, saltando, arrojándose al suelo, convulsionándose. Hasta tal punto que tres o cuatro hombres, también vestidos de blanco, que permanecían al margen de la celebración como vigilantes, han de intervenir para impedir que los danzantes, ahora ya "cabalgados por los loas" se dañen a sí mismos.

Finalmente, al cabo de un buen rato, poco a poco y uno por uno, los "Fillos" son abandonados por los espíritus y se arrodillan en círculo alrededor de la "Mai". Todos alzan la diestra hacia la sacerdotisa. Después me explicaría uno de ellos que era para cederle parte de su energía personal, a fin de que pudiese soportar la incorporación en su cuerpo de un espíritu tan poderoso, y cierran los ojos concentrándose.

De repente, la voluminosa mujer sufre unas bruscas convulsiones, grita, y su voz y su rostro parecen cambiar. Intuimos que algo extraño está ocurriendo. Efectivamente. Enseguida comienza a hablar. Mi portugués no es lo suficientemente bueno como para entender lo que dice más que a frases sueltas. Pregunto a alguien y me responde que ha entrado en el cuerpo de la "Mai" Pombayira, la mujer de los siete maridos.

Es fascinante observar cómo la "Mai" cambia su conducta en función de los rasgos que caracterizan al supuesto espíritu que la posee. Así, cuando penetra en ella Pombayira, comienza a fumar un cigarrillo a través de una larga boquilla de nácar, mientras se pasea la sala mirando coquetamente a todos los hombres presentes, especialmente a nosotros. Cuando, apenas una hora después, es Ogún Guerrero quien entra en el cuerpo de la mujer, ésta adquiere sus atributos; toma un gran cigarro y blande un machete con asombroso dominio, como si verdaderamente estuviésemos ante un experimentado guerrero africano.

Así van transcurriendo las horas, y dos o tres loas más "cabalgan" o "Mai". En un momento determinado, es Boyadero, espíritu de un gaucho argentino, quien entra en escena. Toma sus atributos; el lazo, el sombrero, el puro... Entonces podemos presenciar un fenómeno fascinante.

Una de las características del candomblé —y de otras religiones afroamericanas— es que el creyente no necesita intermediarios para comunicarse con la divinidad. El devoto puede enfrentarse cara a cara un sus dioses —que en realidad no vienen a ser más que representaciones de los diferentes atributos de un Dios único— y plantearle sus ruegos y súplicas directamente. Y eso fue lo que ocurrió.

Una mujer de unos 35 años, al parecer especialmente devota de este loa gaucho, solicitó sus favores. Por lo que pude averiguar después, esta mujer había sufrido un grave accidente que le había dañado seriamente la pierna derecha, hasta el punto de que se le hacía muy difícil caminar por sí sola.

Ayudada por dos "Fillos de Santo", fue conducida al centro del terreiro, donde la esperaba la "Mai" cabalgada por el loa. A pesar de que intenté agudizar el oído, no pude escuchar lo que la creyente explicaba a la médium, mientras la "Mai" la abrazaba acogedoramente. En todo momento, el supuesto espíritu, a través de la médium que han cabalgado, se mostraba amoroso con la mujer. Fruncía el entrecejo mientras escuchaba su problema, como si verdaderamente lamentase el dolor que sufría su devoto.

Entonces, comenzó a imponer las manos, y después a frotar enérgicamente la pierna herida. De vez en cuando se levantaba y propinaba fuertes abrazos a la mujer, que se dejaba hacer sin oponer resistencia. Más tarde me explicarían que de esa manera el loa estaba transmitiendo energía al miembro enfermo.

Después de unos minutos, la mujer empezó a doblar un poco la rodilla y volvió por sí misma a su asiento. Cuando, horas después, concluyó la sesión, yo mismo vi a esa mujer abandonar el terreiro por sus propios pies. Una visible cojera y las muletas que llevaba en la mano eran lo único que quedaba de su aparente discapacidad. Ignoro si aquella curación fue un fraude elaborado para intentar engañarnos, aunque no se me ocurre un móvil para tal engaño. Pero de no ser así, habíamos presenciado una curación instantánea absolutamente desconcertante.

Para los creyentes, aquella sanación no tenía importancia. Estaban acostumbrados a ver curaciones similares. Era la energía del loa la que la había recuperado de su mal, y no había más que hablar del tema. Y lo cierto es que, justo después de que Boyadero desmontase a la "Mai", pude contemplar algo interesante.

Cada vez que un loa desmontaba a ésta para dejar paso a otro espíritu, ella daba una vuelta al salón bailando al ritmo de los tambores y entraba durante unos instantes en una sala adjunta escondiénse de nuestra vista tras un cortinón. Esta vez no resistí la curiosidad y con todo disimulo, la seguí hasta la cortina que ocultaba la habitación vecina. Llegué en el instante en el que la obesa mujer caía por tierra mientras los "fillos" intentaban sostenerla. Según me explicarían después, en el momento que el loa deja el cuerpo, la sacerdotisa carece de energía suficiente por sí misma para soportar la brutal prueba física que supone una sesión. Y realmente yo no podía entender cómo mujer de más de 100 kg era capaz de resistir tantas horas saltando y bailando frenéticamente sin derramar una sola gota de sudor.

Pude tomar solo una fotografía de la "Mai" desplomada, porque su recuperación fue casi inmediata. Y un minuto después salía del cuartito sonriente y pletórica de energía, danzando al ritmo de los tambores. Un nuevo loa llegaba a la reunión.

Cuando llevábamos ya cinco horas de celebración entró, por lo que vi, el mis esperado de los loas en su cuerpo: Ibejí, orixá de los niños. La voz de la sacerdotisa se torna infantil y su mirada se hace traviesa e inquieta. Alguien le alcanza una pequeña guitarra de juguete e ibejí canta y baila hasta que dos de las cuerdas del instrumento se rompen. Ciertamente resulta fascinante contemplar aquellos 100 kg de mujer saltando y cantando como si de una auténtica niña se tratase después de seis horas de frenética actividad.

Acto seguido, Ibejí se sentó y  comenzó a hablar a sus devotos de lo humano y lo divino. Por lo que pude entender, recriminaba a algunos por su comportamiento, y prometía un más allá dichoso para todos, amparándose en el amor.

L0 que aún era más impresionante, más aún que la sanación, más que la inexplicable resistencia física de la mujer, que ni tan siquiera había sudado un poco tras las seis horas de ritmo diabólico al son de los siempre presentes tambores, era la ternura y sincera devoción con que los presentes escuchaban absortos las palabras de Ibejí que, según su fe, había venido del otro mundo, a través de "Mai", para traerles su mensaje de amor y esperanza.

Cuando por fin, al filo de las once de la noche, los tambores dejaron de sonar, salí de la sala y respiré hondo. Yo mismo había comenzado a sentir cómo el ritmo frenético e incontrolado empezaba a dominarme. Un rato más y quizás, sólo quizás, yo mismo habría sido también cabalgado por el anárquico espíritu del candomblé.

Estoy absolutamente convencido de que tras esos ritmos frenéticos, las flores, las danzas y los cánticos candomblés, se ocultan fenómenos auténticos que merecen una atención inmediata de los investigadores. La sola posibilidad de que tras esos ritos más o menos pintorescos se oculten nuevas técnicas de curación de enfermedades justifica una investigación científica.

Y es que, al margen de toda polémica, algunos curanderos y sanadores de casi todas las culturas han demostrado que —no sólo en trastornos de origen psicosomático— pueden llegar a curar con sus ritos, pócimas, masajes o remedios naturales, dolencias ante las cuales la medicina convencional habría fracasado. Y no es necesario acudir a exóticos países del otro lado del océano o a las ignotas selvas africanas para encontrarlos. En occidente también existen brujos, curanderos y sanadores que merecen nuestro interés. 




martes, 12 de mayo de 2020

LOS MISTERIOS DE LA MENTE HUMANA


En el último número publicado en 2011 por la prestigiosa revista científica The New England Journal of Medicine, la Doctora Maya Safarova, del Centro de Investigación Cardiológica de Moscú, daba a conocer un insólito caso de anomalía médica. Un paciente de 85 años había acudido a su consulta para tratarse de una enfermedad coronaria. Al realizar los análisis del sujeto, y de forma totalmente casual, la Dra. Safarova descubrió que el anciano ruso llevaba alojada en el cerebro una bala. 

Lo extraordinario del caso, es que aquel hombre llevaba 80 años con aquel proyectil incrustado en su cabeza.


"Cuando tenía tres años, su hermano mayor le disparó por accidente con una pistola en la cabeza. La bala, dijo, le entró justo debajo de la nariz, y allí se quedó. El hombre perdió la conciencia durante algunas horas, y al despertarse sólo tenía una pequeña herida por el lugar donde entró el proyectil, pero ninguna secuela. Después, añadió, se recuperó sin recibir ningún tratamiento específico y nunca refirió ningún síntoma neurológico digno de mención. 

En la escuela le habían ido bien las matemáticas, se había hecho ingeniero y había llegado a recibir el premio del Estado Soviético por sus logros. 

Los médicos decidieron hacerle una radiografía de la cabeza, que permitió confirmar la veracidad de la historia", señala Safarova. Los rayos X revelaron una silueta de bala aproximadamente en el centro de la cabeza. Para precisar mejor la localización del proyectil, le hicieron una serie de tomografías axiales computerizadas (TAC). La bala, de 1,2 centímetros de longitud y 7 milímetros de diámetro, "se encuentra claramente en el tejido cerebral", indica la cardióloga. ¿Cómo es posible? 

Es evidente que el cerebro humano continúa siendo una fuente inagotable de sorpresas para los científicos. Y quizás por ello 2012 fue nombrado Año Internacional del Cerebro. Durante todo ese Año Internacional del Cerebro, el Museo del Parque de las Ciencias de Granada, acogió la ambiciosa exposición Brain. The Inside Storye, una coproducción internacional del Museo Americano de Historia Natural (AMNH), el museo chino Guandong Science Center y el Parque de las Ciencias granadino, que presentó los últimos descubrimientos sobre la mente humana. 

A lo largo del pasado 2011 se publicaron docenas de artículos en revistas científicas de todo el mundo, relacionados con nuevos descubrimientos científicos en torno a ese pequeño órgano, el cerebro, que en los humanos ha triplicado su volumen durante los últimos tres millones de años de evolución, y en el que se desarrollan no solo nuestros razonamientos, sino también las percepciones, los sentimientos, las emociones y los sueños. 

Los primeros indicios de desarrollo intelectual en el cerebro de los humanos probablemente datan de hace un millón y medio de años, aunque los arqueólogos cada vez encuentran más pruebas de la creatividad, ingenio y actividad intelectual anteriores. 

Pinturas rupestres, petroglifos, y restos arqueológicos evidencian que el hombre se planteaba, hace cientos de miles de años, todo tipo de cuestiones intelectuales. Una de las actividades cerebrales más sugerentes y misteriosas, e inherente a la mente humana desde los albores de la historia, son los sueños. Todos los homínidos dormimos y soñamos, y lo que ocurre en el cerebro durante el sueño, ha sido fuente de especulación y conjeturas, a lo largo de toda la historia. Pero algunos sueños llegaron a Condicionarla. Y con ella el destino de todos nosotros...



sábado, 25 de abril de 2020

LOS SEÑORES DEL CEMENTERIO DE HAITÍ


Después de varias jornadas de convivencia, por fin nos ganamos la confianza del houngan para que nos permitiese grabar sus cuartos de los secretos. Se trataba de una especie de barracón, erigido en la parte más retirada de la finca, y de una especie de sala anexa a uno de los bloques de la casa principal, donde el houngan consulta a sus pacientes. No cabe duda de que toda la decoración está pensada para impactar con gran efecto sobre el consultante.

Ambas permanecían cerradas con una llave que únicamente poseía el houngan. Entrar en aquellos cuartos fue como atravesar el espejo mágico de Alicia hacia un mundo siniestro y terrorífico. Yo había hecho mis deberes y, como hago siempre antes de iniciar un viaje, había estudiado a fondo los fundamentos teológicos del vudú, las correspondencias de sus loas (dioses) con los orishas cubanos o los santos brasileños; estaba familiarizado con Dambala, el dios serpiente, o con Erzuli, la diosa de la belleza, y también con Mawu, Legba o las Marasas. Y el houngan se admiró de mi interés al reconocer algunos de los veves o dibujos que simbolizan a cada dios en las paredes o el suelo de su cuarto de los secretos. Eso siempre es bueno, porque demuestra que realmente sientes interés por conocer la religión de tu interlocutor. 


Y gracias a ello Elié nos mostró otras cosas increíbles como numerosos cráneos humanos que utilizaba para los rituales, y que habían sido recogidos personalmente por él escarbando en las tumbas más recientes del cementerio cercano; las libretas de encantamientos, llenas de embrujos y sortilegios realizados con fórmulas secretas; y hasta las terroríficas botellas (tenía docenas) donde el houngan deposita el espíritu de las personas que ha convertido en zombis. Porque, más allá de tópico cinematográfico, la creencia en los muertos vivientes es una de las realidades sociales más arraigadas de Haití. Y el houngan de Belladere no sólo me aseguraba que él había «fabricado» numerosos zombis, sino que afirmaba poseer en ese momento tres... 

Estábamos en la víspera de Todos los Santos, una de las fechas más importantes en el mundo vudú. El Día de Difuntos se suelen realizar algunas de las ceremonias más importantes, y tanto el houngan como sus colaboradores llevaban ya varios días preparando la ceremonia del día siguiente. Esa noche, durante la cena, Elié dejó caer que, de madrugada, debía ausentarse con varios de sus hombres de su villa-fortaleza para realizar un trabajo en el cementerio. Dejándome llevar por el entusiasmo, y haciendo gala de la estupidez que me caracteriza, le expresé mi deseo al houngan de acompañarle esa noche al cementerio. Miguel me dio una patada por debajo de la mesa, pero yo, que soy especialmente torpe, no capté la indirecta e insistí. Elié también insistió en su negativa. Aseguraba que el ritual era secreto y peligroso. Y que un blanco no podía asistir. 

Tras la cena a los blancos nos invitaron cordial pero enérgicamente a que nos retirásemos a nuestros aposentos, mientras que un grupo de haitianos, encabezados por el houngan, se preparaban para salir. No podría jurarlo, pero a mí me dio la impresión de que varios de ellos portaban palas y linternas. O eso me pareció ver desde la ventana de nuestro cuarto. Cuando hice el amago de salir del dormitorio para seguirlos, Miguel, que tiene mucha más experiencia como viajero que yo, me hizo desestimar la idea. En buena hora no se me permitió acompañarlos. Porque algo grave ocurrió esa noche en el cementerio de Belladere. 

De pronto, muy entrada la madrugada, y aunque muy lejanos, empezamos a escuchar disparos. Hasta ocho pude contar yo. Evidentemente fue difícil volver a conciliar el sueño. Por la mañana, temprano, salimos de la casa del houngan en dirección al cementerio. Si esa noche se había desarrollado un ritual secreto de vudú, tal vez encontrásemos alguna evidencia. Y vaya si la encontramos. El cementerio de Belladere es un lugar siniestro, sin duda poseído por los loas Baron Samedi, Baron La Croix, Bravo y otros dioses de la muerte y del cementerio del panteón vudú. 

Todavía encontramos velas encendidas que no habían terminado de consumirse. Si la comitiva presidida por el houngan salió de su villa poco después de medianoche y todavía había velas encendidas, supuse que lo que estuviesen haciendo se habría prolongado durante varias horas en el cementerio, ya que si hubiesen encendido esas velas ocho o nueve horas antes, ya se habrían consumido hacía rato. Así que deduje que habrían encendido más velas mientras durase su labor en el camposanto, que sin duda requirió mucho tiempo. Pero lo verdaderamente inquietante es que varias de las tumbas aparecían profanadas, los nichos vacíos y las criptas forzadas. Y lo realmente siniestro, y digno de una película de serie B, es que en medio del camposanto nos encontramos con un ataúd abandonado con visibles muestras de polvo y tierra que sugerían que había sido desenterrado recientemente. Era de color gris metalizado, y de dos puertas, lo que permitía ver la cara del muerto durante el velatorio, abriendo sólo la parte superior del féretro, mientras la mitad inferior permanecía cerrada. 

Me acerqué a él con cierto resquemor, lo reconozco. Agarré la tapa inferior con la mano derecha. No me apetecía encontrarme con la cara del cadáver. La abrí lentamente. El ataúd estaba vacío. Alguien se había llevado el cuerpo. ¿O habría salido el cadáver del féretro por sus propios pies? Es difícil no tener estos pensamientos absurdos en un país como Haití, donde la sugestión es una forma de vida. Pero, bromas aparte, en ese momento y en ese cementerio, tuvimos la seguridad absoluta de que nos encontrábamos ante el rastro de un zombi. Y así era, aunque todavía tardaría semanas en entender que los zombis no son exactamente muertos vivientes, sino otra cosa todavía más fascinante.



lunes, 20 de abril de 2020

LA TUMBA DE TUTANKAMON


Una de las tumbas del Valle de los Reyes merecía toda mi atención. Con razón, uno de los mayores misterios de Egipto está vinculado inequívocamente con ella: la tumba de niño-faraón Tutankamon. 

La maldición de Tutankamon comenzó, según la leyenda, el 4 de noviembre de 1922, cuando Howard Carter descubrió el primer peldaño de la última de las sesenta y cuatro tumbas descubiertas en el Valle de los Reyes, que además permanecía intacta.


Carter era un tipo duro y austero, como pude comprobar al visitar su humilde casa, que aún se conserva en el cruce de la carretera de Deir Al-Bahri con la que llega desde el templo de Seti, muy cerca del valle. Llevaba años viviendo en Egipto y había aclimatado su cuerpo a las durezas del desierto. No malgastaré espacio en relatar el descubrimiento de la tumba, ya que existe una abundante bibliografía al respecto. Sólo añadiré que desde su hallazgo se desataron todo tipo de leyendas infundadas, algunas tan lógicas como inexactas. Por ejemplo, llegó a decirse que la momia del faraón era en realidad la de una mujer, ya que no tenía pene, pero recientemente se descubrió el pene de Tutankamon, que se había desprendido de la momia a causa del mal trato que se le propinó por las prisas con que se vació la tumba debido a la repercusión mediática del descubrimiento. O la primera impresión de que el faraón había sido asesinado a causa de un golpe en el cráneo ha sido desestimada hace pocos meses, tras someter la momia a un nuevo análisis forense, aplicando la últimas tecnologías criminalísticas. Algo con lo que ni Carter ni su mentor, lord Carnarvon, podían soñar en 1922. De hecho, ésta es otra de las cosas que deberíamos tener presente todos los investigadores al enfrentarnos con el misterio. 

Ni creyentes ni escépticos podemos ser tajantes y concluyentes en nuestras conclusiones, ya que la imparable progresión de la ciencia pone a nuestra disposición cada año nuevos elementos tecnológicos y nuevos conocimientos científicos, que podemos aplicar a la investigación de los antiguos misterios. Por eso conviene ser prudente al negar o afirmar algo. Existen cosas inexplicadas, pero nada es inexplicable. Sólo es cuestión de tiempo y apertura de mente. Por mi trabajo en el campo de la criminología tengo la fortuna de convivir profesionalmente con criminalistas de absoluto prestigio, con los que he compartido mi fascinación por el mundo del misterio. Y sin duda la «maldición» de los faraones es un ejemplo excelente de cómo las modernas técnicas de la policía científica pueden ofrecernos respuestas a los enigmas que tanto inquietaron a anteriores generaciones. Si en lugar del equipo de Carter hubiese sido el CSI de Gil Grissom el que hubiese penetrado en la tumba de Tutankamon, aislando y procesando la supuesta «escena del crimen», tal vez se habrían salvado muchas vidas, ya que la «maldición» de los faraones habría sido aislada antes de «asesinar» a los profanadores. 

En realidad, un análisis desapasionado de los hechos nos mostraría que: 

—Lord Carnarvon y otros de los veinticinco presentes en el desprecintado de la tumba de Tutankamon fueron falleciendo inmediatamente después de la profanación.


—La gran mayoría de esos fallecidos, incluido Carnarvon, sufría algún tipo de trastorno respiratorio. 

—Carter, sus ayudantes egipcios y otros arqueólogos con experiencia en el trabajo de campo sobrevivieron a la maldición y cumplieron más de setenta años. 

Pienso que la respuesta está muy lejos de las fórmulas mágicas y esotéricas que decoraban las paredes de la tumba, y que tenían por objeto atemorizar a los profanadores, como los muñecos vudús aterrorizan al supuesto «embrujado». Los magos de los faraones, como Djedi, se habían ocupado de convencer a los creyentes de sus poderes sobrenaturales utilizando ingeniosos trucos de ilusionismo, y es probable que el temor a la maldición fuese una medida de seguridad suficiente en la época salvo ante los escépticos ladrones. Sin embargo, como si la madre naturaleza hubiese querido contribuir en la protección de aquellos monumentos, una auténtica «maldición» científica aguardaba a quienes osasen profanar el sueño del faraón sin estar capacitados para penetrar en las tumbas sagradas. Y esa maldición tiene nombre de bacteria: aspergirus. 

Este organismo fue detectado en la tumba de Tutankamon, como en otros recintos antiguos, en 1962 por el doctor Ezz Taha. Según me explicó mi admirado colega el doctor José Antonio García Andrade, con quien compartí durante años la vicepresidencia del Centro de Investigación y Análisis de la Criminalidad en Madrid, el aspergirus es un hongo microscópico que puede penetrar en las vías respiratorias y, en casos de gran concentración, causar una enfermedad llamada aspergilosis invasiva. Cuando esto ocurre, las esporas se reproducen en los pulmones y comienzan a atacar los riñones, el hígado, los huesos, el cerebro. La humedad de las tumbas egipcias, el calor y la concentración de microorganismos a lo largo de los siglos convirtió la cripta del faraón en el hogar de numerosas bacterias. Tal vez el CSI se habría percatado del riesgo, pero los arqueólogos británicos, y sobre todo sus inexpertos patrocinadores, no. Y eso les costó la vida. 

Carter, como por supuesto sus empleados egipcios, había desarrollado los suficientes anticuerpos durante su vida en el desierto como para resistir la infección del aspergirus, pero Carnarvon carecía de defensas. Sólo viajó a Egipto algunos inviernos, a causa precisamente de la afección respiratoria que padecía, como otras víctimas del «maleficio», y falleció pocos días después de asistir al desprecintado de la tumba y de ser presuntamente infectado por la «maldición» bacteriana de los faraones. Todavía hoy arqueólogos tan reputados como el mismísimo doctor Zahi Hawass toman sus precauciones antes de entrar en una tumba recién descubierta. «Acostumbro a no afeitarme el día que voy a entrar en una tumba cerrada. Lo hago porque te proteges mejor de los posibles gérmenes. Se lo recomiendo», dice el egiptólogo más influyente y famoso del mundo. 

Cuando salí de la tumba número 64 del Valle de los Reyes me sentía un poco decepcionado por el aspecto que presenta. No queda rastro del tesoro, ni de la maldición ni, por supuesto, del aspergirus. La tumba es más bien pequeña y desgarbada, y casi no hay nada que ver en su interior. La práctica totalidad del tesoro de Tutankamon se encuentra expuesta en el Gran Museo Egipcio de El Cairo. Sin embargo, me sentí satisfecho de poder tachar otro en mi lista de enigmas pendientes. Por supuesto, y aunque no haya misterio en la «maldición» de los faraones, la visita a todas las tumbas del Valle de los Reyes es recomendable, y también al Valle de las Reinas, e incluso al Valle de los Nobles. 

Pero todavía me quedaba mucho Nilo que recorrer, así que continué mi viaje río arriba. Así, ganando kilómetros hacia el sur, nos encontramos Esna, con su templo de Khnum, de marcada manufactura romana; Edfu, el templo de Horus, sus misteriosos Shemsu Hor y la descripción de los cuatro «reyes magos» que llevaban regalos al niño-dios-halcón cuando nació; o Kom Ombo y su templo del dios Sobek, que tan poca gracia me hace. Sin embargo, en el templo de Kom Ombo existen cosas interesantísimas, como en todos los demás. Tanto aquí como en Edfu, volví a localizar y a calcar «bombillas» como las de Dendera pero mucho más pequeñas. Además recomiendo prestar especial atención a la «mesa de cirugía», unos grabados en la parte exterior del templo, que muestrán el instrumental médico que utilizaban los antiguos cirujanos del faraón. 

Después de realizar un calco de esos grabados y mostrárselo a amigos cirujanos y forenses, no me cabe ninguna duda de que la inteligencia de los antiguos egipcios no tenía nada que envidiar a la nuestra. Menospreciar su creatividad, su inventiva y su capacidad intelectual es una pedantería ridícula. Por cierto, justo enfrente de la «mesa de cirugía» existe otro grabado interesante y que en su día incomodó mucho a algunos notables del Vaticano. Algunos guías lo presentan como los cuatro evangelistas, ya que adoptan las figuras animales que simbolizan a Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y resulta un poco difícil explicar qué hace una representación de los cuatro pilares del Nuevo Testamento en un templo egipcio. La solución del misterio es sencilla: en realidad es una representación de los cuatro confines del mundo en la mitología egipcia. Aunque esto es todavía más incómodo para la historia de la Iglesia, ya que alguien podría pensar que hasta las figuras alegóricas que representan a los evangelistas son «plagios» de una religión anterior al cristianismo... 

Por fin llegamos a Asuán, la otra gran capital egipcia. Durante siglos esta ciudad marcó el límite de la frontera con el África negra, con Nubia. Los egipcios de piel negra, los nubios, son una raza de una belleza física extraordinaria. Aquí puede visitarse el Museo Nubio, ideal para hacerse una idea de la historia de esta cultura y del papel que desarrolló en el Egipto de los faraones. En él se exponen algunas muestras de las ingeniosas técnicas y «tecnologías» desarrolladas por los agricultores nubios para canalizar las aguas del río y controlarlas en sus riegos. La enésima prueba de su ingenio e inventiva. Además, quienes no deseen pasar por el incómodo trayecto del desierto pueden contemplar en este museo algunos petroglifos neolíticos y muestras de arte rupestre que fueron trasladados desde sus ubicaciones originales. El maravilloso jardín botánico de la isla de Kitchener, los mausoleos del cementerio fatimí o el templo de Khnum en la isla Elefantina también son de obligada visita en Asuán. 



¿QUIÉN FUÉ CARLOS CASTANEDA?

LA VIDA SECRETA DE CARLOS CASTANEDA: ANTROPÓLOGO, BRUJO, ESPÍA, PROFETA.

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