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sábado, 18 de abril de 2020

HIPNOSIS Y NEUROCIENCIA



No todos somos fácilmente hipnotizables. La sugestión hipnótica implica una capacidad de concentración y atención, confianza, inteligencia, seguridad, etc, que no todos poseemos en igual medida.

En 2004 la Universidad de Virginia realizó una investigación científica sobre la hipnosis. Según dicho estudio las personas “altamente hipnotizables” tienen diferencias estructurales en sus cerebros. Dichos sujetos “presentaban un rostrum cerebral un 31,8% más grande. Esto es, “la parte del cuerpo calloso del cerebro involucrada en la asignación de la atención y transferencia de información a la corteza prefrontal”.


En base a esa primera detección de una diferencia fisiológica entre los sujetos alta y bajamente hipnotizables la revista Scientific Américan publico otra investigación en la que los sujetos de estudio eran divididos en dos grupos. A ambos se les proyectó una película, con la única diferencia de que uno de los grupos, altamente sugestionables, la vieron en estado de hipnosis y los otros no. Después los investigadores indujeron una amnesia post-hipnótica (PHA) al grupo sugestionable haciéndoles olvidar detalles de la película hasta que escuchasen la palabra “recuperación”, y una semana después reunieron a todos los voluntarios para evaluar sus recuerdos. 

Inicialmente el grupo hipnotizado obtuvo resultados mucho peores en cuanto a los recuerdos de la película. El grupo no sugestionado, sin embargo, recordaba más detalles y presentaba mayores niveles de actividad en los lóbulos occipitales y el lóbulo temporal izquierdo, regiones responsables de la visualización y análisis de escenarios. Pero cuando al grupo uno se le dio la orden post-hipnótica “recuperación”, su actividad en los lóbulos occipitales y temporal izquierdo aumentó al mismo nivel que el grupo no sugestionable, y sus recuerdos también. 

Más recientemente aún, en marzo de 2017, la revista Psychological Science publicó una investigación del británico Sackler Center for Consciousness sobre la verosimilitud del trance hipnótico. El equipo dirigido por Peter Lush utilizó a un grupo de 18 voluntarios altamente sugestionables, a los que se sometió a diferentes experimentos. La conclusión de Lush y su equipo es que los sujetos hipnotizados no mienten. “Los estudios de imágenes cerebrales pueden ser difíciles de interpretar -afirma Lush-. Esta es la evidencia más objetiva de que las personas hipnotizadas sienten que sus acciones no están bajo su propio control". Según el investigador, estudiar la vinculación intencional en estado hipnótico también podría ayudarnos a entender las condiciones mentales que afectan nuestro sentido del poder sobre nuestros propios cuerpos, como la esquizofrenia.

Mas recientemente aún, en julio de 2017, investigadores de la universidad de Stanford publicaban su fascinante estudio sobre la relación de la hipnosis y los cambios que se producen en el cortex del cíngulo anterior, el cortex prefrontal y la ínsula, de los sujetos hipnotizados. Para ello sometieron a 51 voluntarios a varios experimentos con y sin sugestión hipnótica, utilizando scanners cerebrales.


Un nuevo estudio revela las áreas del cerebro que se alteran en hipnosis.

En julio de 2017 la revista Cerebral Cortex publicaba los resultados de una nueva investigación sobre la hipnosis realizada por un grupo de científicos de la Universidad de Stanford, liderados por David Spiegel, basada en los scaners cerebrales efectuados a 57 voluntarios durante sesiones de hipnosis guiadas, similares a las que se pueden usar para tratar la ansiedad o el dolor. 

Los estudios relacionados con la hipnosis y el cerebro realizados hasta la fecha se centraban en los efectos de esta práctica en el dolor, la visión y otras formas de percepción, pero no en la propia hipnosis. Para Spiegel, “la hipnosis es la más antigua de las formas de psicoterapia en Occidente., pero se ha visto afectada por la invasión de capas y relojes oscilantes. Pero es una forma muy efectiva de cambiar el modo en el que usamos nuestra mente para controlar nuestra percepción y nuestro cuerpo. Este es el primer estudio que busca responder a la pregunta de qué ocurre en nuestro cerebro cuando nos hipnotizan”.

El primer paso era encontrar personas que pudieran ser hipnotizadas y también otras que no. Solo un 10% de la población está catalogada como “altamente susceptible a la hipnosis”. Así encontraron 36 voluntarios que entraban en esta última categoría y otros 21 que serían el grupo de control. Todos fueron sometidos a 4 escáner cerebrales en diferentes condiciones (descansando, recordando eventos y durante dos sesiones de hipnosis). “Era importante contar con un grupo de control que no pudiera ser hipnotizado – señala Spiegel –. De otro modos podríamos ver en el cerebro de los susceptibles a la hipnosis cambios sin poder estar seguros si se debían a la hipnosis”.

En total se pudieron señalar tres cambios específicos en el cerebro bajo hipnosis. El primero de ellos se detectó un descenso en la actividad del área de la córtex del cíngulo anterior, implicado entro otras, en funciones cognitivas racionales. Para Spiegel esto se debe a que “durante la hipnosis uno está tan sumergido en ella que no nos preocupa nada más”.

También se observó un aumento en las conexiones entre dos áreas del cerebro, el córtex prefrontal y la ínsula. Spiegel describe esta conexión como la del cuerpo y la mente que permite al cerebro procesar lo que le ocurre al cuerpo. Finalmente detectaron una reducción en las conexiones entre el córtex prefrontal dorsolateral y la región que incluye al córtex del cíngulo posterior y estaría relacionada con la conciencia de nuestros actos. La opinión de Spiegel es que “durante la hipnosis no pensamos realmente en lo que hacemos, simplemente lo hacemos. Ahora que sabemos qué áreas del cerebro están implicadas en la hipnosis, podemos hacer más efectivo este tratamiento para problemas como control del dolor”.




martes, 14 de abril de 2020

HIPNOSIS, SU LADO OSCURO


Durante años, durante décadas, intentaron desacreditar todas las filtraciones, haciendo pasar a nuestros informantes por dementes o charlatanes, y sus revelaciones por simples leyendas urbanas… las historias que relataban eran demasiado aterradoras para ser ciertas. Pero en enero de 2017, y tras un largo proceso judicial, la CIA se vio obligada a facilitar a los internautas más de tres millones de documentos restringidos. En ellos encontramos el relato de todo tipo de experimentos amorales, intentando explotar militarmente los recursos de la hipnosis y otras técnicas. El objetivo: controlar la mente del enemigo.




Los informes desclasificados son ambiguos. Pretenden que, a pesar de haber invertido millones de dólares, durante varias décadas, y con la participación de los científicos más relevantes, no se obtuvieron resultados relevantes. Estamos a salvo. Nuestra mente continúa siendo nuestro último reducto de intimidad… ¿o no?

Según los expertos (médicos, profesores de la Universidad Complutense, psicólogos, etc) que el autor ha entrevistado para la elaboración de este informe durante las últimas semanas, la hipnosis es una técnica segura, en tanto “nadie que no quiera ser hipnotizado puede ser hipnotizado”. Esta es la versión oficial, y probablemente refleja la realidad… con algunos matices.

Y es que basta echar un vistazo a las noticias que se han publicado en la prensa internacional durante los últimos meses de este mismo año para descubrir informaciones originadas por fuentes oficiales (jueces, policías, etc), que parecen sugerir lo contrario.



Abusos sexuales, robos, inducción al suicidio…

En septiembre de 2016 la Justicia norteamericana condenaba a 12 años de prisión al abogado Michael Fine. Un proceso judicial más que pasó sin pena ni gloria hasta que, en enero de 2017 la cadena Fox8 y el diario New York Post tuvieron acceso a los vídeos que se incluían como pruebas en el sumario y los dieron a conocer. Y entonces el caso Fine adquirió una nueva dimensión…


En el juicio fueron admitidos como prueba los vídeos de cámara oculta grabados, con supervisión policial, por alguna de las víctimas del abogado, que aprovechaba sus profundos conocimientos sobre la hipnosis para sugestionar a sus clientas y someterlas a abusos sexuales. 

En 2014, una de las clientas del bufete de Fine en Sheffield, que había acudido a él para que la asesorase en su divorcio, empezó a detectar cosas extrañas. Cada vez que visitaba al abogado, y en cuanto salía del bufete, se daba cuenta de que no recordaba nada de lo que le había dicho, y además notaba cosas extrañas en su ropa… el sostén mal abrochado, manchas en su ropa interior… Tras repetirse esos extraños sucesos en varias ocasiones decidió acudir a la policía, que tras reunir varios relatos similares de otras clientas de Fine, sugirió a la denunciante que colaborase llevando una cámara oculta en su próxima visita al abogado.

En el vídeo, filtrado ahora por Fox8 y New Yort Post, se aprecia con toda claridad como Michael Fine induce rápidamente a un estado de sugestión a la mujer, aprovechando sin duda una instrucción post-hipnótica implantada previamente. El amoral abogado susurra a su clienta:

“Cada vez que mencione la palabra 'placer', no podrás contenerte o cohibirte, tu cuerpo entero es un recipiente de placer". "¿Cuándo fue la última vez que hiciste el amor? "Cada vez que te toque, va a ser una sensación increíble. A la cuenta de tres no vas a ser capaz de controlarte a ti misma…”. 

En ese instante los agentes de policía que estaba monitoreando la sesión a una prudente distancia, irrumpen en el despacho del abogado interrumpiendo la inducción y deteniendo al hipnotizador violador.

Tan sorprendente como el anterior es el vídeo filtrado por la policía londinense recientemente, para solicitar la ayuda ciudadana en la identificación de un atracador. Hasta ahí todo normal. Lo extraordinario del caso es que el ladrón no utilizó una navaja o una pistola para obtener la colaboración de la víctima… sino la hipnosis.

En el insólito vídeo, grabado con el sistema de videovigilancia del establecimiento no tiene audio, pero se aprecia como un joven entra en la licorería de Aziz Haider y se dirige a él sin dejar de hablar, mientras toca ligeramente algunas partes de su cuerpo. De repente el Sr. Haider se queda totalmente inmovilizado, momento en el que el ladrón le sustrae todo el dinero y sale de la tienda. Solo en ese instante la víctima recupera la movilidad. 

Sin embargo el caso más extraordinario de actuación judicial por un presunto delito cometido con hipnosis se produjo el pasado mes de abril. El día 25 de ese mes, el juez de instrucción de Tunuyán, Don Oscar Balmés, dictaba orden de prisión contra el Dr. Juan Muñoz (de 75 años), acusado de haber inducido el suicidio de su esposa, la profesora Mª del Carmen Solis (de 52 años)… a través de la hipnosis.

El 23 de abril de 2017 el servicio de urgencias de San Carlos (Argentina) recibía la llamada de un hombre que aseguraba haber encontrado el cuerpo de su esposa, ahorcado en el domicilio conyugal. Ese hombre era el mismo Dr. Muñoz, y la víctima, Carmen Solis.

Lo que inicialmente parecía un suicidio dio un brusco giro dos días después, cuando los familiares de Carmen Solís expresaron al juez instructor sus sospechas de que el Dr. Muñoz, médico forense especializado en hipnosis, hubiese podido haber influido en su esposa para inducirla al suicidio. Al parecer Solís había expresado a sus familiares su intención de separarse de su marido próximamente.

Inicialmente el juez Balmés ordenó el arresto domiciliario del Dr. Muñoz, sin embargo el pasado mes de junio dictó su ingreso en la cárcel provincial, lo que a juicio de los analistas podría sugerir que su acusación contra el hipnólogo podría tener más elementos de juicio de los inicialmente esperados. Y esto es algo insólito, porque según todos los expertos consultados inducir a una persona a que se suicide, a través de la hipnosis, es algo implanteable… ¿o no?

Según los documentos de la CIA desclasificados en enero de este año, ese era, precisamente, uno de los objetivos de sus investigaciones: buscar la forma de inducir al suicidio o al asesinato a través de la hipnosis. No de una forma directa, lógicamente, sino acentuando instintos naturales, y manipulando la percepción de la realidad del sujeto hasta convencerlo para quitarse la vida o quitársela a terceros… 

A pesar de que los hipnólogos entrevistados insisten en que es imposible obligar a una persona hipnotizada a realizar algo que atente contra sus principios, las actuaciones de la policía y los jueces norteamericanos, británicos y argentinos, en los casos acaecidos los últimos meses, parecen sugerir lo contrario. 


sábado, 11 de abril de 2020

HIPNOSIS, VIAJE AL FONDO DE LA MEMORIA


En los últimos meses el SAMUR de Madrid tuvo que intervenir para socorrer a una mujer que no podía despertar en un espectáculo de hipnosis; un abogado es condenado a 12 años de prisión en EEUU por hipnotizar a sus clientas para abusar sexualmente de ellas y la policía británica dio a conocer un vídeo de seguridad de un atraco cometido con hipnosis. La desclasificación, en enero de este año, de millones de documentos de la CIA revela que la agencia de inteligencia norteamericana llevaba experimentando con ese lado oscuro de la hipnosis desde los años 60… ¿Puede nuestra mente ser hackeada a través de la hipnosis?


Todos estábamos expectantes. Como ocurre en todas las hipnosis regresivas. Bucear en la mente de un testigo, intentando recuperar de su memoria un tiempo perdido tras una experiencia paranormal, siempre resulta estimulante, porque nunca es posible predecir que nos vamos a encontrar.

El médico e hipnólogo Javier Akermán, de la Clínica Servet de Vigo, ya había colaborado con nosotros en casos anteriores, con resultados impecables. A mi lado, el excepcional investigador Carlos Fernández seguía la inducción hipnótica con la misma concentración que yo mismo.

Habíamos interrogado a los dos protagonistas del caso mucho tiempo antes. José Luis Pérez y Rodrigo Freitas, ambos profesores de artes marciales, habían sufrido un incidente extraño en enero de 1996. Regresaban por la autovía de Madrid en dirección a Vigo cuando, al filo de la una de la madrugada, y pasado Benavente, Rodrigo sintió una sensación extraña en la columna vertebral:

“…algo parecido a cuando te acercas a una pantalla de televisión y se te erizan los cabellos, a mí me parecía que tenía una araña o algún bicho en la espalda”.

La sensación fue lo suficientemente llamativa como para que Rodrigo encendiese la luz interior del coche para examinarse la espalda, pero no vio nada extraño.

Quizás fue sugestión, pero de pronto José Luis sintió la misma sensación recorriéndole la columna. Y justo en ese instante ambos se dieron cuenta de que algo había cambiado a su alrededor…

Según su relato, de pronto el asfalto de la calzada era más irregular que un segundo antes, y a ambos lados de la carretera se alzaban unas enormes montañas. No sabían donde estaban. Pero el desconcierto se tornó inquietud cuando vieron un cartel indicador al lado de la autovía que ya no era tal:

“El cartel decía que estábamos a 53 kilómetros de Monforte de Lemos, en Lugo. Habíamos recorrido 200 km en segundos”.

Los dos profesores de artes marciales se encontraban en un lugar conocido como viaducto de San Martiño, en una carretera nacional, y muy alejados de la ruta que habría de llevarlos a Vigo. Lo extraño es que para llegar allí, tendrían que haberse desviado de la autovía en A Gudiña, tomar una carretera comarcal durante unos 70 kilómetros hasta llegar a la localidad de A Rúa do Petín, y en este punto tomar la N- 525, para terminar bastantes kilómetros más adelante en el viaducto de San Martiño.

“Estuvimos mucho tiempo parados, sin atrevernos a salir del coche ni a reemprender la marcha, estábamos muertos de miedo y con un shock terrible. De regreso no pasamos de los 80 Km./h”.

Afortunadamente conseguimos convencerlos para someterse a una sesión de hipnosis regresiva con la intención de explorar ese “mising time” en su memoria. Todos estábamos seguros de que la regresión rescataría algún tipo de encuentro OVNI o abducción, como ha ocurrido en infinidad de casos similares.

Los detractores de la hipnosis afirman que los casos de abducción rescatados a través de la regresión son fabulaciones del testigo, y es posible que tengan razón, pero solo cuando el hipnotizador es un incompetente.

A pesar de nuestras expectativas, y como ya había ocurrido en casos similares de “tiempos perdidos” en testigos de supuestos fenómenos anómalos, en los que Javier Akerman realizó una regresión nuestra a petición mía, no se produjo ninguna fabulación. Akerman medía con pericia las preguntas, teniendo un exquisito cuidado de no incluir en ellas ningún elemento o palabra que pudiese enriquecer los recuerdos de los testigos. Y estos se limitaron a repetir, poco más o menos, lo que nos habían relatado en estado de vigilia. 

No. La hipnosis, realizada con rigor, no tiene porque falsear o crear recuerdos que no existan… a menos que la intención del hipnólogo sea implantar falsos recuerdos, y el caso Pérez/Fariñas es un buen ejemplo. Por eso, en los últimos años, neurólogos y psiquiatras han retomado las investigaciones neurocientíficas de la hipnosis. Porque durante el trance, algo sorprendente ocurre en los cerebros de los sujetos como José Luis y Rodrigo, que amablemente se someten a una regresión hipnótica para recuperar algo oculto en su memoria…


viernes, 10 de abril de 2020

HIPNOSIS: EL SÍNDROME DEL FALSO RECUERDO


En cuanto el hipnólogo José de Zor comenzó la inducción, yo encendí la cámara de vídeo y empecé a grabar. En el sofá, cómodamente sentado, se encontraba un joven piloto de combate del Ejército del Aire español que había sufrido una experiencia traumática poco tiempo antes… durante unas maniobras aéreas su avión había colisionado en el aire con el de un compañero. El joven piloto había salvado la vida milagrosamente al conseguir saltar en paracaídas en el último instante, pero su compañero había fallecido en el accidente. Ahora, acudía a la hipnosis porque intuía que la noche anterior había ocurrido algo extraño, y tenía razón…


Yo fui testigo, y mi cámara también, de cómo José de Zor rescató de la memoria del joven piloto de combate un extraño encuentro que habría vivido la noche antes del accidente. Un encuentro con un misterioso personaje que, según sus recuerdos, le habría advertido del traumático destino que se avecinaba… ¿Pero reflejan esos recuerdos un acontecimiento real?

Incluso los hipnólogos especializados en regresión, como José de Zor o el veterano Horacio Ruiz, autor de varios ensayos sobre la hipnosis regresiva, y alguna de cuyas sesiones también hemos presenciado, son cada vez más prudentes ante los nuevos descubrimientos que la psicología está realizando sobre los procesos de elaboración de la memoria. Incluyendo el FMS.

El síndrome del falso recuerdo (FMS o False Memory Syndrome) es un término creado por la psicóloga estadounidense Dra. Elizabeth Loftus, para definir el proceso de “enriquecimiento de la memoria” con imágenes mal interpretadas, prejuicios o ideas, que terminan afianzándose en la misma como si fuesen recuerdos reales. Por ejemplo: “un niño puede recordar a su padre de pie, junto la mesa, con expresión de ira y un cuchillo en la mano vociferando a su madre que parece asustada… Este recuerdo podría ser parcialmente real, pero se trata de fragmentos de una fiesta de Acción de Gracias: el padre está cortando el pavo y cantando en voz alta, y la madre grita al perro para que esté quieto. Pero posteriormente ese fragmento de recuerdo puede ser interpretado como que papa fue violento y mamá siempre tenía miedo de él”. Por eso la Dra. Loftus advierte sobre el peligro de las técnicas de regresión, a través de hipnosis, rebirthing, etc, que mal ejecutadas pueden, no solo no recuperar recuerdos reales, sino implantar falsos recuerdos.

El 9 de enero de 1986, y tras una vista preliminar de 18 meses, un juez de California decidía procesar a Virginia McMartin, de 77 años, y a su hija, nietos y tres cuidadoras de la escuela infantil que McMartin dirigía en Manhattan Beach (Los Ángeles), acusados de 135 cargos de abuso sexual a menores. Cargos agravados por las descripciones realizadas por los testigos, que “recordaban” sacrificios de animales e incluso de bebés, torturas y rituales satánicos mezclados con esos abusos sexuales. El mediático juicio quedó visto para sentencia en 1990, sin una sola condena judicial, aunque los acusados viesen estigmatizadas sus vidas para siempre tras aquellas acusaciones.


El caso McMartin fue solo la punta de iceberg. Durante los años 80 EEUU vivió una auténtica psicosis denominada “epidemia de ARS” (Abuso Sexual Satánico), cuando hipnólogos incompetentes, terapeutas irresponsables y supuestos expertos en regresión, comenzaron a recuperar de la mente de personas obsesionadas o traumatizadas, supuestos recuerdos de abusos sexuales durante ritos satánicos, que habrían sufrido en su más tierna infancia. Todos resultaron falsos. Sin embargo numerosas familias norteamericanas fueron destruidas por esa epidemia de falsos recuerdos, que se contagiaban, a medida que llenaban titulares sensacionalistas, extendiéndose como un virus.

Esta terrorífica historia inspiró a Alejandro Amenabar su última película “Regresión”, protagonizada por Enma Watson, y a la Dra. Elizabeth Loftus la False Memory Syndrome Foundation (FMSF), una organización que acoge a los padres, familiares y acusados por falsos recuerdos rescatados, es decir, fabulados, a causa de regresiones irresponsables. Por esa razón, en este tipo de experiencias, el análisis crítico no solo debe enfocarse en la credibilidad del sujeto que supuestamente recuerda sucesos olvidados en su memoria… sino, sobre todo, en la profesionalidad y rigor del hipnólogo que realiza la regresión.

Además la prudencia, y el sentido crítico en relación a los recuerdos recuperados con hipnosis, se han radicalizado con los últimos estudios científicos en torno a la neurología de la memoria. Ya que lo que recordamos de nuestro pasado no es lo que ocurrió… sino lo que imaginamos que ocurrió.

La canadiense Julia Shaw, del departamento de leyes y ciencias sociales de la London South Bank University, ha revolucionado la historia del derecho y la criminología al demostrar experimentalmente que los interrogatorios policiales han generado confesiones de delitos que nunca ocurrieron.

“Un recuerdo es una red neuronal en nuestro cerebro -explica Shaw-. Estas redes se actualizan constantemente permitiéndonos aprender nuevas habilidades y resolver problemas similares a través del tiempo. Esta característica es lo que hace de la memoria algo dinámico y manipulable. Cada vez que cuentas una historia cambia el recuerdo que se tiene de ella. Añadir o modificar algunos detalles o circunstancias la transforma por completo… En el laboratorio, convenzo a muchos de haber cometido crímenes que ni siquiera sucedieron hackeando sus recuerdos. Lo hago para demostrar que un interrogatorio puede distorsionar de manera consistente la memoria. Se trata de provocar una confusión entre lo que imaginan y lo que recuerdan”.

Durante el experimento, Shaw sentencia a los sujetos del estudio que puede probar que han cometido un delito, que ha hablado con sus padres, hijos, vecinos y ellos se lo han confirmado. Añade detalles personales que incluye en la conversación, así como detalles sobre la vida de la persona: sus mejores amigos, la escuela a la que iba, etc. Los hace imaginar una y otra vez las circunstancias del supuesto crimen. Después de algunas sesiones, los sujetos empiezan a afianzar el falso recuerdo llegando a confesar un crimen que nunca ocurrió.

Esto, además de poner en entredicho la fiabilidad del testimonio como prueba judicial, ha reabierto la polémica sobre experiencias extraordinarias, como reencarnaciones pasadas, abducciones extraterrestres, etc., cuyo único elemento probatorio eran las hipnosis regresivas. Así pues los trabajos como los del experto en abducciones Bud Hopkins, que recuperó cientos de supuestos raptos extraterrestres a través de la regresión hipnótica, deben ser revisados. “Es posible que lo imaginaran frecuentemente –dice Shaw al respecto de las abducciones- tuviesen un sueño o lo vieran en una película. Esto basta para que comiencen a creer que es real y les pasó a ellos”. Aunque justo es reconocer que no todos los casos de abducción se limitan a un testimonio humano, y menos aún a una regresión hipnótica.

Para Shaw la realidad es pura percepción. “El mundo que experimentas sólo existe para ti en ese momento. Cada día despiertas siendo una nueva persona con un cerebro completamente distinto. Todos los recuerdos son, en parte o esencialmente, falsos. Hay experiencias enteras que nunca sucedieron”. 

Hackeando el cerebro

Y es que, a pesar de todos los estudios neurocientíficos, y de la insistencia con que los hipnólogos e hipnoterapeutas insisten en que la hipnosis es una técnica segura y rigurosa, lo cierto es que las noticias desconcertantes se amontonan en la hemeroteca.

El pasado febrero, por ejemplo, el Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate de Madrid recibió una de las llamadas más insólitas de su historia. Debían acudir al Palacio de la Prensa, donde se celebraba el espectáculo Mentalismo en el cine, porque una mujer se había quedado “atrapada en un trance hipnótico” y no podía despertar.

El conocido mentalista Pablo Raijenstein, hipnotizador de escenario e ilusionista, es un profesional veterano, sin embargo ni sus años de experiencia pudieron evitar que una de las asistentes como público entrase en un estado del que, ni siquiera él, era capaz de despertarla.

Hasta tres unidades del SAMUR fueron necesarias para sacar a la mujer del trance. "Las dos primeras –declaró el hipnotizador- no sabían muy bien cómo afrontarlo. Me dijeron que era el caso más extraño que habían tenido. Les conté lo que sucedió y le intentaron reanimar pero nada. Creían que podía ser un caso patológico y que ella quisiera llamar la atención. Pero, al final, vino un coche de una unidad psiquiátrica que logró que empezase a andar, pero se movía como un zombi. Así que decidieron llevarla al hospital".

Casos como este sugieren que nuestro cerebro es mucho más maleable e impredecible ante los estímulos hipnóticos de lo que podemos imaginar. Y eso nos hace vulnerables.

Uno de los episodios más extraordinarios e inquietantes que quien esto escribe ha tenido la oportunidad de recoger es la experiencia de T.

T. es una mujer culta y sofisticada, que colaboró con José Luis Jordán Peña en la elaboración del fraude OVNI más sofisticado, longevo e influyente de la ufología hispanohablante: UMMO. 

T. era una de las responsables de enviar, desde los diferentes países por los que viajaba, las supuestas cartas ummitas que Jordán Peña redactaba y le entregaba previamente. Sin embargo T. no era totalmente responsable de su colaboración en el fraude. Ante una serie de problemas psicológicos decidió acudir a la consulta de Isidro Pérez, psicólogo y presidente de la Sociedad Hipnólogica Científica, con quien nos reunimos durante una de las ramificaciones de nuestra investigación sobre el asunto UMMO. 

Según nos explicó Pérez, durante el tratamiento a T. descubrieron que Jordán Peña, psicólogo especializado en hipnosis y responsable de algunas de las regresiones hipnóticas a abducidos españoles como Julio F., había implantado a su colaboradora falsos recuerdos para afianzar sus creencias ufológicas. Una de las páginas más incómodas, crueles y desagradables que nos hemos encontrado en la investigación del asunto UMMO, pero que ilustra perfectamente que no solo nuestra propia mente puede crear falsos recuerdos… también pueden ser implantados desde el exterior. 




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