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sábado, 18 de abril de 2020

HIPNOSIS Y NEUROCIENCIA



No todos somos fácilmente hipnotizables. La sugestión hipnótica implica una capacidad de concentración y atención, confianza, inteligencia, seguridad, etc, que no todos poseemos en igual medida.

En 2004 la Universidad de Virginia realizó una investigación científica sobre la hipnosis. Según dicho estudio las personas “altamente hipnotizables” tienen diferencias estructurales en sus cerebros. Dichos sujetos “presentaban un rostrum cerebral un 31,8% más grande. Esto es, “la parte del cuerpo calloso del cerebro involucrada en la asignación de la atención y transferencia de información a la corteza prefrontal”.


En base a esa primera detección de una diferencia fisiológica entre los sujetos alta y bajamente hipnotizables la revista Scientific Américan publico otra investigación en la que los sujetos de estudio eran divididos en dos grupos. A ambos se les proyectó una película, con la única diferencia de que uno de los grupos, altamente sugestionables, la vieron en estado de hipnosis y los otros no. Después los investigadores indujeron una amnesia post-hipnótica (PHA) al grupo sugestionable haciéndoles olvidar detalles de la película hasta que escuchasen la palabra “recuperación”, y una semana después reunieron a todos los voluntarios para evaluar sus recuerdos. 

Inicialmente el grupo hipnotizado obtuvo resultados mucho peores en cuanto a los recuerdos de la película. El grupo no sugestionado, sin embargo, recordaba más detalles y presentaba mayores niveles de actividad en los lóbulos occipitales y el lóbulo temporal izquierdo, regiones responsables de la visualización y análisis de escenarios. Pero cuando al grupo uno se le dio la orden post-hipnótica “recuperación”, su actividad en los lóbulos occipitales y temporal izquierdo aumentó al mismo nivel que el grupo no sugestionable, y sus recuerdos también. 

Más recientemente aún, en marzo de 2017, la revista Psychological Science publicó una investigación del británico Sackler Center for Consciousness sobre la verosimilitud del trance hipnótico. El equipo dirigido por Peter Lush utilizó a un grupo de 18 voluntarios altamente sugestionables, a los que se sometió a diferentes experimentos. La conclusión de Lush y su equipo es que los sujetos hipnotizados no mienten. “Los estudios de imágenes cerebrales pueden ser difíciles de interpretar -afirma Lush-. Esta es la evidencia más objetiva de que las personas hipnotizadas sienten que sus acciones no están bajo su propio control". Según el investigador, estudiar la vinculación intencional en estado hipnótico también podría ayudarnos a entender las condiciones mentales que afectan nuestro sentido del poder sobre nuestros propios cuerpos, como la esquizofrenia.

Mas recientemente aún, en julio de 2017, investigadores de la universidad de Stanford publicaban su fascinante estudio sobre la relación de la hipnosis y los cambios que se producen en el cortex del cíngulo anterior, el cortex prefrontal y la ínsula, de los sujetos hipnotizados. Para ello sometieron a 51 voluntarios a varios experimentos con y sin sugestión hipnótica, utilizando scanners cerebrales.


Un nuevo estudio revela las áreas del cerebro que se alteran en hipnosis.

En julio de 2017 la revista Cerebral Cortex publicaba los resultados de una nueva investigación sobre la hipnosis realizada por un grupo de científicos de la Universidad de Stanford, liderados por David Spiegel, basada en los scaners cerebrales efectuados a 57 voluntarios durante sesiones de hipnosis guiadas, similares a las que se pueden usar para tratar la ansiedad o el dolor. 

Los estudios relacionados con la hipnosis y el cerebro realizados hasta la fecha se centraban en los efectos de esta práctica en el dolor, la visión y otras formas de percepción, pero no en la propia hipnosis. Para Spiegel, “la hipnosis es la más antigua de las formas de psicoterapia en Occidente., pero se ha visto afectada por la invasión de capas y relojes oscilantes. Pero es una forma muy efectiva de cambiar el modo en el que usamos nuestra mente para controlar nuestra percepción y nuestro cuerpo. Este es el primer estudio que busca responder a la pregunta de qué ocurre en nuestro cerebro cuando nos hipnotizan”.

El primer paso era encontrar personas que pudieran ser hipnotizadas y también otras que no. Solo un 10% de la población está catalogada como “altamente susceptible a la hipnosis”. Así encontraron 36 voluntarios que entraban en esta última categoría y otros 21 que serían el grupo de control. Todos fueron sometidos a 4 escáner cerebrales en diferentes condiciones (descansando, recordando eventos y durante dos sesiones de hipnosis). “Era importante contar con un grupo de control que no pudiera ser hipnotizado – señala Spiegel –. De otro modos podríamos ver en el cerebro de los susceptibles a la hipnosis cambios sin poder estar seguros si se debían a la hipnosis”.

En total se pudieron señalar tres cambios específicos en el cerebro bajo hipnosis. El primero de ellos se detectó un descenso en la actividad del área de la córtex del cíngulo anterior, implicado entro otras, en funciones cognitivas racionales. Para Spiegel esto se debe a que “durante la hipnosis uno está tan sumergido en ella que no nos preocupa nada más”.

También se observó un aumento en las conexiones entre dos áreas del cerebro, el córtex prefrontal y la ínsula. Spiegel describe esta conexión como la del cuerpo y la mente que permite al cerebro procesar lo que le ocurre al cuerpo. Finalmente detectaron una reducción en las conexiones entre el córtex prefrontal dorsolateral y la región que incluye al córtex del cíngulo posterior y estaría relacionada con la conciencia de nuestros actos. La opinión de Spiegel es que “durante la hipnosis no pensamos realmente en lo que hacemos, simplemente lo hacemos. Ahora que sabemos qué áreas del cerebro están implicadas en la hipnosis, podemos hacer más efectivo este tratamiento para problemas como control del dolor”.




viernes, 17 de abril de 2020

CONTACTOS CON ¿EXTRATERRESTRES?



La búsqueda de un contacto con algún tipo de "entidades superiores" es campo fértil para la más espectacular manifestación de fenómenos psíquico-ufológicos.

Roser Castellví era una aséptica secretaria de dirección hasta que en 1984 comienza a vivir una serie de contactos OVNI. Paralelamente la característica fenomenología poltergeist se desata en su domicilio. Desarrolla capacidades psíquicas e incluso protagoniza episodios de bilocación. Pero, por encima de todo, sufre un proceso de "desarrollo de conciencia" que la lleva a interesarse por cuestiones sociales, ecológicas... y en definitiva a entregarse por entero y desinteresadamente en la divulgación del mensaje extraterrestre.


Ese "despertar de conciencia" es, a mi juicio uno de los aspectos mas trascendentales del contactado OVNI. No es preciso un encuentro con los tripulantes, ni siquiera un mensaje telepático. El sólo avistamiento de un fenómeno extraño, que rasga los esquemas mentales del testigo, que rompe su código lógico-intelectual, puede suponer un replanteamiento de sus estructuras científicas, filosóficas y/o religiosas, potenciando su nivel ético y moral, o despertando su inquietud por cuestiones religiosas. Ese shock emocional que produce el OVNI, dispara una espita en la mente del testigo más receptivo, y las reacciones pueden ser de lo más diversas. 

Juan Minguela, popular peluquero vigués, llegó a construir un "monumento al OVNI" tras presenciar un aterrizaje. Licerio Moreno dejó su trabajo como oficial de notaria de Bilbao para retirarse a un pequeño pueblo navarro y entregarse a la difusión gratuita de los mensajes de los contactados. 

Todos ellos han sufrido un episodio OVNI, unas posteriores experiencias psíquicas y después una interpretación espiritual o cuasi-religiosa de su contacto. Y ello no ha de extrañarnos, ya que en según qué tipo de encuentro cercano, el testigo se ve desbordado en su código lógico por la experiencia. Si esa experiencia no se limita a un solo encuentro casual sino que se repite en varias ocasiones, la mistificación y deificación se producirá indefectiblemente.

Las introducciones psicofónicas que durante tantos años fueron consideradas las «voces del más allá», ahora son interpretadas como mensajes de los extraterrestres.

Uno de los casos más gráficos que hemos recogido personalmente fue el de Giorgio Bongiovanni. Giorgio discípulo cercano del famoso contactado italiano Eugenio Siragusa, participó durante años de las experiencias y de los mensajes extraterrestres difundidos por éste. Sin embargo, Siragusa y el Centro de Estudios Fraternidad Cósmica que el fundó, siempre dio un protagonismo especial a la figura de la Virgen María y de Jesucristo en sus mensajes creando una especie de fusión entre el mundo de la mística cristiana y el contactismo extraterrestre. En 1989 y en un viaje a Coimbra, con la pretensión de entrevistarse con Lucia dos Santos, (vidente de las apariciones de Fátima), Giorgio, que siente ser la reencarnación de Francisco (otro de los videntes de Fátima) sufrió una especie de trance, tras el cual sus manos aparecieron perforadas por unos espectaculares estigmas que no han dejado de sangrar hasta ahora.

Reencarnación, extraterrestres, estigmas, trances místicos... a medida que profundizamos en el abstracto fenómeno OVNI, observamos infinitas ramificaciones que convierten la ufología en todo un reto a nuestra lógica.


Esta especie de "sub-estratos" ufológicos son más patentes en algunos casos modernos de pseudo-abducción o visitantes de dormitorio. Pequeños seres de grandes cráneos se materializan en los mismos dormitorios de los testigos sometiéndoles a todo tipo de manipulaciones, incluso sexuales. ¿No son sospechosamente similares estas descripciones a las que hacían los videntes del medievo de los gnomos y de los duendes? ¿No nos recuerdan estos pícaros  "visitantes de alcoba" a los íncubos y súcubos que abundaron en los procesos inquisitoriales de los siglos XVII o XVIII?

OVNIS DIABÓLICOS


Y es que, si bien existe toda una corriente de personas que establecen paralelismos entre "los ángeles de ayer, extraterrestres de hoy", también existe quien ve en el fenómeno OVNI la nueva manifestación del Maligno. Para esta 0pción también existe una amplia casuística. No solo ese aparente paralelismo entre los "visitantes de alcoba" y los incubos; o entre el mítico infiern0 y la hipótesis extraterrestre de los OVNIs, sino casos  concretos y actuales de agresión, rapto y, en definitiva, un comportamiento poco angelical de los tripulantes de los OVNI con los testigos.

Fernando Martínez, un electricista gallego de 21 años, se sentía fascinado e interesado por el tema de los "platillos volantes" como casi todo el mundo. Sin embargo, a finales de Octubre de 1986 vivió una experiencia que le hizo cambiar radicalmente su opinión. Había recogido su motocicleta de una puesta a punto (solía participar en competiciones de cross) y se dispuso a probarla en una cantera abandonada en las afueras de la Coruña. Tras unas piruetas y cabriolas interrumpió su ejercicio al ver un OVNI de aspecto triangular que se le venia encima. De nada le sirvieron sus intentos de huida: dos seres de pequeña estatura y gran cráneo le condujeron al interior de la nave donde, siempre según su relato, fue sometido a distintos experimentos. El resultado de su traumática experiencia fue un miedo casi cerval al fenómeno del que en la actualidad no quiere ni oír hablar. Este caso ha sido utilizado por sectores de determinadas iglesias protestantes como un ejemplo "de la crueldad diabólica" de estos nuevos "agentes satánicos" que para los Evangelistas, Testigos de Jehová y otros fundamentalistas, son los OVNIs.

Y quizá no les falte punto de razón, o esto es lo que podríamos deducir al observar el dramático desenlace de algunos casos de contacto.

De lo que yo he podido investigar, y por desgracia no son pocos los casos, el más ilustrativo se produjo en Tarrasa, Barcelona, el 19 de Junio de 1972. Ese día Joan Turú Vallés, de 21 años y José Félix Rodriguez Montero, ponían fin a sus vidas decapitados por las ruedas de un tren. Sobre sus pechos se halló una nota que decía: "Los extraterrestres nos llaman". De una forma tan dramática concluía una historia de contacto en el desarrollo de la cual se habían producido, todo tipo de fenómenos psíquicos, comunicaciones psicográficas, sesiones de OUIJA, avistamientos OVNI, etc.

La noticia llenó los periódicos y también las revistas de las iglesias evangélicas, que presentaban el caso como el mayor ejemplo de la "naturaleza diabólica" de los OVNIs.

HIPÓTESIS Y MÁS HIPÓTESIS

Demonios, ángeles, parapsicología, reencarnación, telepatía, apariciones, poltergeist, estigmas, psicofonías, intraterrestres, fantasmas... ¿Dónde queda la aséptica y estética hipótesis de los científicos-extraterrestres? Evidentemente el fenómeno es muchísimo más complejo. Pese a ello, la mayoría de los ufólogos han preferido ignorar este aspecto paranormal de los OVNIS temiendo, y con razón, que tal cantidad de absurdos, abstracciones y contrasentidos pudieran restar categoría científica a sus estudios.

Sólo unos pocos osados, como John Keel, Jacques Vallé o Hans Holzer... se han atrevido a plantear esta otra cara de los OVNIs que, no por desconocida, es menos real.

En España han sido investigadores como Salvador Freixedo o José M. Casas Huget quienes desde ópticas absolutamente diferentes, han planteado los paralelismos entre los OVNIs y lo paranormal.

Al respecto, Casas Huget sugiere estimulantes posibilidades al plantear una directa relación entre la mentalidad del testigo y su experiencia: "Es como si el testigo canalizase o influyese de alguna forma en la apariencia de lo que ve y siente".

No hace mucho que  Witley Strieber definía su experiencia de abducción como "algo que acontece en algún lugar entre el sueño y la realidad, de una manera que todavía no hemos sido capaces de entender claramente". Esta frase recuerda instintivamente otro concepto de Casas Huget muy anterior a las obras de Strieber " Algunos encuentros OVNI son como sueños materializados..."

Estoy absolutamente convencido de que ésa es una de las claves fundamentales que nos llevará a la comprensión última del fenómeno OVNI.

¿Qué tipo de energías elementales son canalizadas por los testigos de las sesiones espiritistas, contactos OVNI, apariciones o fenómenos psíquicos? Con toda seguridad, todos esos fenómenos tienen un origen común, aunque el desarrollo posterior difiera en función del contexto social en que se manifiesten.

Por todo lo expuesto, en el caos que reina actualmente en el panorama ufológico internacional, es imprescindible una pausa para la minuciosa reflexión sobre la intrínseca transcendencia del fenómeno OVNI, que quizá esté mas ligado a nuestro inconsciente/espíritu individual y colectivo que a las estrellas.




jueves, 16 de abril de 2020

MANUEL CARBALLAL PREPARA 3 NUEVOS CUADERNOS DE CAMPO


Manuel Carballal nos adelanta el contenido de sus 3 próximos Cuadernos de Campo.

P - ¿Hay ahora mismo algún tema que quieras ir a por el de frente, que digas a ver si puedo decir la verdad sobre este tema que siempre ha estado ahí, no se, que hayas tenido en tu punto de mira?.


M. C. - Sí, sí, yo no paro. Es que yo no sé hacer otra cosa. Lo único que soy, os lo decía antes, es investigador. Yo no soy periodista, ni soy divulgador, ni soy locutor, ni soy hostias en vinagre, yo soy investigador. A lo que me dedico es a investigar qué es lo que creo que se me da bien y además es lo que me motiva y lo que me apetece. Y a fecha de hoy estoy… Hace un año más o menos empecé a publicar, entre comillas, a lo mejor suena un poco melodramático pero es la verdad… Como nadie sabe el tiempo de vida que le queda y yo creo que tengo un montón de información muy útil, que nunca he publicado y que seguramente a personas más inteligentes que yo les puede ayudar a llegar a conclusiones muy contundentes sobre lo que es el mundo del misterio. Entonces, hace más o menos un año, empecé a publicar mis Cuadernos de Campo, que son esa herramienta básica que tenemos los que decidimos trabajar sobre el terreno, los que no nos limitamos a consultar Google o Wikipedia, sino que preferimos mirar a los protagonistas del misterio a los ojos y ver su expresión no verbal y recoger las cosas sobre el terreno. Entonces empecé a publicar mis Cuadernos de Campo, ya he editado 4 y ahora aprovechando toda esta coyuntura de la reclusión a la que nos obliga el Coronavirus, estoy con tres a la vez. Muy incómodos para la comunidad del misterio. Tú me pides uno y yo te doy tres. 

Uno es sobre asesinos en serie, motivados por el mundo del misterio. Cuando hablamos de vampiros, cuando hablamos de hombres lobo y todo ese tipo de cosas, que parece un tema circunscrito a una cuestión mitológica, a una cuestión de leyendas, y no, no, los cojones, hay gente que mata y se bebe la sangre de sus víctimas porque cree que es un vampiro o cree que es un hombre lobo. Y yo he tenido la oportunidad de investigar muy de cerca alguno de esos casos. Ese va a ser uno de los próximos Cuadernos de Campo. 

Otro es sobre lo que yo llamo “Traficantes o Tahures de Esperanzas” o “Traficantes o Tahures de Ilusiones” que son personas con nombres y apellidos que han condicionado el mundo del misterio porque han sido portada de revistas especializadas, porque todos nos tragamos con patatas que estos personajes eran unos iniciados, o unos gurús, o unos referentes, o unos psíquicos y lo que era es que eran unos sivergüenzas y unos estafadores. Ese también entiendo que también va a ser un libro que incomode a algunos compañeros del mundo del misterio. 


Y el tercero es sobre el fenómeno abducción. El tema OVNI, desde que yo tuve el 23 de Junio de 1987, no se me olvidará en la vida, una experiencia con Javier Sierra muy traúmatica, en la Montaña de Montserrat, con grabación incluída… 

(Mikel) -Con grabación y con otras cosas incluídas. ¿Cómo se llamaba este hombre? ¿Grifols era, no? 

M. C. -Luis José Grifol, sí. Pues yo antes de ese día estaba más interesado en otros aspectos del mundo de lo paranormal que el fenómeno OVNI, pero digamos que desde ese día el fenómeno OVNI acaparó un gran protagonismo en mis intereses. Y el tercer Cuaderno de Campo, el que estoy terminando ya, es sobre el fenómeno de las abducciones, lo que Hynek llamaba “Encuentros cercanos del cuarto tipo”, pero examinando el papel del investigador. Es decir, como los investigadores o divulgadores, que muchas veces parece lo mismo, condicionan, manipulan, a veces tendenciosamente el fenómeno abducción. Y estoy convencido de que mis conclusiones en este Cuaderno de Campo tampoco le van a hacer puta gracia a los compañeros del mundo del misterio. 

P (Mikel)- Tú siempre diferencias entre inexplicado e inexplicable… 

M. C. - Siempre he dicho que no existen los fenómenos inexplicables, existen los fenómenos inexplicados… por ahora. Hasta que alguien sea capaz de explicarlos. Pero esta es la historia de la ciencia. La historia de la ciencia ha avanzado, y todo lo que tenemos hoy, poder estar hablando ahora por Skype, poder escuchar un programa de radio que se traslada a través de las ondas hertzianas, poder ver televisión y utilizar un ordenador... Todo eso es gracias a que algún día algún científico se atrevió a explorar lo que todavía no era conocido. Es obvio, ¿no? Es de perogrullo. Si solamente nos dedicamos a investigar lo que ya es conocido, la ciencia y el conocimiento no avanzan. Pues esto es igual. Gracias a que hay exploradores en ese terreno de lo ignoto, de lo desconocido por ahora, avanzamos en el conocimiento. Por eso yo creo que no existe nada inexplicable, creo que existen cosas inexplicadas por ahora y a medida que profundicemos en la investigación de esos misterios, de esos enigmas, sabremos mas sobre nosotros mismos y probablemente se ampliará el paradigma conocido. Porque evidentemente el paradigma de la ciencia no es el mismo antes de Newton que después de Newton. No es el mismo antes de Einstein que después de Einstein. No es que nos comparemos con ellos, quiero decir que gracias que en algún momento aparecieron unos revolucionarios dispuestos a explorar lo que todavía no se conocía, lo que permanecía en el lado oscuro del conocimiento, hemos ido avanzando. Por eso yo siempre insisto en que no existe lo inexplicable, eso es una etiqueta muy gratuita y además muy conveniente para los mercaderes del misterio. Yo creo que existe lo inexplicado por el momento y en lo que tenemos que avanzar, la función de un investigador de anomalías, es explicar lo que todavía no ha sido explicado. Y cuando no lo consigues, cuando no consigues descubrir el origen de ese fenómeno o de ese testimonio o de ese caso, es cuando puedes hablar de algo inexplicado, no antes. 

Fragmento extraído de la entrevista realizada a Manuel Carballal 
en el programa radiofónico "Luces en el Horizonte". 
Dirigido y presentado por Luis Martínez Vallés.
29 de Marzo de 2020.

LA TRANSCENDENCIA DE LA EXPERIENCIA OVNI




Alguien dijo un día, y dijo bien: «Ver es creer, pero sentir es saber". En esta frase podría radicar el sentido y la esencia del fenómeno Ovni, al menos enfocada desde la subjetividad del testimonio del avistamiento.


Cualquier observador se habrá dado cuenta de que en los últimos meses los acontecimientos respecto al fenómeno Ovni se han precipitado a todos los niveles. No sólo va dentro de la casuística, avistamientos por todos lados, filmaciones de Ovnis en Gerona, Santander, Zaragoza... sino por los bruscos giros que dan las tendencias ufológicas, del «The Matrix» a los contactados de la manipulación de las agencias de inteligencia, a las abducciones.

Sea como fuere, dentro de las mentiras y verdades que configuran el estudio del fenómeno OVNI sólo hay un hilo conductor en ese laberinto de contradicciones. El testigo. Decía el Dr. Hynek: "No estudiamos los Ovnis, sino informes sobre Ovnis". Y afirma José Mª Casas: "Los casos Ovni nos llegan por el testigo que los protagoniza. Sin testigo no hay caso". Pues sorprendentemente, la mayoría de los ufólogos se han olvidado de ese importantísimo punto: el testigo. En mi opinión la parte más importante del fenómeno.

En muchas ocasiones he afirmado en conferencias, escritos o medios de comunicación que el fenómeno OVNI es "trascendente", al margen de su hipotética naturaleza extraterrestre. Por desgracia esta afirmación mía ha sido malentendida muchas veces y hoy me parece urgente matizarla ante el cariz que toma el estudio o el "antiestudio" del fenómeno OVNI. Me explicaré.

La creciente confusión y falsedad que rodea al mundo OVNI ha creado una corriente de escepticismo y desencanto por parte de estudiosos y aficionados que tienden a optar por tratar ingenuamente de encerrar lo OVNIs en el laboratorio o convertirlos en pequeños "bips" de sus sofisticados ordenadores. El problema de esta, por otra parte imprescindible, metodología, radica en que en muchas ocasiones los estudios de "gabinete" se realizan sobre pilares poco sólidos o inspirándose en una bibliografía extranjera (eso de citar fuentes anglo-parlantes parece más científico) mas que dudosa. Pero eso no es lo más grave, siempre según mi humilde parecer lo más grave es que la fría, aséptica e insensible investigación "de salón" limita al ufólogo. Cuando combinas el análisis "de gabinete" con la encuesta "de campo" y te enfrentas al testimonio sincero y sencillo del testigo, comienzas a entrever cual es la auténtica transcendencia de los OVNIs.


Personalmente comencé a comprender esto cuando conocí al padre Villa a través del grupo Hermandad Solar. Nemesio Villa es un sacerdote capuchino que creó con sus propias manos el albergue "La Ciudad de los Muchachos" movido con el motor de sus creencias y su fe en el Mensaje del Cielo.

Replantear las creencias:

Pero el padre Villa, un pedazo de ser humano, no es un caso único, muchos contactados españoles, o al menos personajes afines "al mensaje extraterrestre" han cambiado su forma de ver la vida, potenciado su nivel ético o desarrollado su nivel de conciencia a través de su encuentro con el fenómeno OVNI. Otro buen ejemplo es el de Roser Castellví. Aunque inquieta por ciertas razones sociales, Roser era una fría secretaria de dirección catalana, autodenominada "atea convencida" hasta que a partir de septiembre 1984 la fenomenología OVNI entra de sopetón en su vida. Contactos, avistamientos y clariaudiencias la obligan a replantearse sus creencias. Hoy Roser vive entregada por entero a su filosofía, me impresiona encontrarla cada vez que visito Barcelona, que no son pocas, rodeada de gente, encabezando iniciativas ecológicas, sociales etc. como ejemplo del compromiso con una creencia firmemente arraigada. Hay quien la llama chiflada, como a la mayoría de los contactados, pero ojalá hubiera más chiflados como ella.

Pero esta "transcendencia" intrínseca del fenómeno OVNI, y esto es lo más maravilloso, no ha de venir ligada al "contactismo"; en absoluto, a veces un solo avistamiento puede hacer cambiar una vida.

Juan Minguela es un conocido peluquero vigués. Peinó a Juan Carlos de Borbón mientras, aún príncipe, realizaba el servicio militar en la Escuela Militar de Marín y Camilo José Cela, antes del Nobel de Literatura, lo nombró su "peluquero oficial". El 24 de marzo de 1974 Juan Minguela saltaría a todos los medios de comunicación al afirmar que un OVNI había aterrizado a 10 metros de su casa en Vila de Suso. Al visitarlo en el lugar de los hechos, aún ilusionado a pesar de haber transcurrido 15 años de su experiencia, nos mostró el primer monumento al OVNI del mundo. Un curioso compuesto de hierros y antenas hoy oxidado y desvencijado que medio arregla para que lo fotografiemos, que construyó después de su dramática experiencia. Todavía un poco sonrojado nos confiesa como se escondió dentro del armario al ver "aquel aparato redondo posado en la playa" mientras los perros ladraban frenéticamente. Su vida ya no sería igual a partir de aquél insólito encuentro y su "monumento al OVNI" no es mas que una muestra de la enorme carga emocional que conlleva la experiencia OVNI.

VISITA AL GRAN MUSEO EGIPCIO DE ANTIGÜEDADES DE EL CAIRO



Si pretendemos regresar a El Cairo desde Alejandría para concluir nuestro viaje por Egipto, dejaremos a nuestro paso infinidad de lugares de interés en el delta del Nilo, como Mansura, con sus restos de las Santas Cruzadas; Zagariz, una de las ciudades más antiguas de Egipto; o Tanis, el mayor emplazamiento arqueológico del país. Situada a unos doscientos kilómetros al norte de El Cairo, aquí es donde Steven Spielberg quiso situar el Arca de la Alianza buscada ansiosamente por el ficticio Indiana Jones.


Naturalmente, el solo hecho de que Moisés cruzase esta ciudad, llamada Zoan en la Biblia (capital del Egipto antiguo entre el siglo X y el VIII a.C.), o las quinientas cincuenta hectáreas de restos arqueológicos que desde hace ochenta años clasifican pacientemente los arqueólogos franceses, o la simple existencia de tumbas como las de Psusenes II o Sheshanq III, con sarcófagos gigantescos, comparables a los del Serapeum, justificarían de por sí la visita a Tanis. Pero es que este sin par emplazamiento arqueológico nos ofrece otros interesantes aspectos de las creencias mágicas y supersticiosas de los egipcios, ya que algunas de las colosales estatuas faraónicas, como la inquietante Sekhmed (la diosa leona), de tres metros de altura, o el imponente Ramsés II, hoy caído, pero que en su momento debió de medir seis metros de altura, son considerados por los lugareños como fetiches, tótems depositarios de poderosas energías y poderes mágicos. 

La estatua de Ramsés II, por ejemplo (cuya base curiosamente está catalogada como pieza número 666 del emplazamiento arqueológico de Tanis), es visitada en ciertas noches de plenilunio por las jóvenes egipcias que desean ser fértiles. Arropadas por las sombras sitúan un cántaro con agua entre las piernas del coloso de Ramsés y dejan que el liquido se «cargue» con las vibraciones del famoso faraón durante toda la noche. Por la mañana esa agua, bendecida por el rey-dios —que en estas creencias locales sigue vivo como hace siglos—, permitirá a las jóvenes menos fértiles engendrar una nueva vida. De esta forma podemos afirmar que los antiguos dioses faraónicos, miles de años después de haber construido los fastuosos templos y pirámides del Egipto antiguo, continúan viviendo en los corazones de su pueblo a través de creencias, leyendas y supersticiones tan antiguas como la Esfinge.

Volver a la región de El Cairo, después de recorrer de punta a punta Egipto, es como volver a casa. Sin embargo, todavía quedaban tantas cosas por hacer... 

Visité prácticamente todas las pirámides. Unas desvencijadas y semiderruidas, como las de Abu Sir o Zawyet El-Aryan, y otras majestuosas y fascinantes, como las de Saqqara o Dashur. Estas últimas todavía se encontraban en un área militar restringida cuando yo las visité, y puedo asegurar que «colarse» en el interior de una pirámide gigantesca, como la romboidal, para recorrer sus pasadizos y cámaras interiores, dentro de una base militar, es una de las experiencias más excitantes del mundo. En aquellos días circulaba un rumor, en los mentideros ufológicos, sobre «un ovni capturado por tropas israelíes bajo la pirámide de Dashur». Yo, que me recorrí la famosa pirámide romboidal, puedo dar fe de que allí no existía ni rastro de nada parecido. Ahora bien, en su momento, y mientras documentaba mi libro Los expedientes secretos, tuve la oportunidad de establecer una buena amistad y docenas de reuniones con un ex alto mando del Mossad israelí, que me confirmó que algo se había recogido en suelo egipcio caído del espacio. Pero como en tantas otras ocasiones, se trataba de una nave del planeta CIA... Como siempre, la pantalla de los extraterrestres sirve para ocultar realidades mucho más preocupantes. 


Aun así, el paseo por los pasadizos de la pirámide romboidal resultó una experiencia extraordinaria. Y un buen «entrenamiento» para colarme más tarde, y en plena noche, en otra pirámide mucho más importante que la de Dashur... También pude explorar docenas de templos, mastabas y criptas, desde Al Fayum al Serapeum. Pero requeriría todo un volumen monográfico detallar mis impresiones en cada una de ellas. En mi cuaderno de viaje se iban amontonando las notas, mediciones, dibujos y conclusiones que me sugería cada uno de los supuestos misterios vinculados a esos lugares.

Finalmente decidí, como cualquier viajero razonable, que lo más práctico era seguir la pista a todos los sarcófagos, momias y demás piezas arqueológicas que durante estos siglos fueron extraídos de sus emplazamientos originales para poder ser expuestos al público sin temor a que fueran dañados y en un lugar lo suficientemente seguro y accesible a la vez. Ese lugar, lógicamente, es el Gran Museo Egipcio de Antigüedades de El Cairo. 

Merece la pena acudir a ese museo con mucha calma y con cierta prisa. Prisa porque, próximamente, y según me confesó Zahi Hawass, las más de ciento veinte mil piezas expuestas en él serán repartidas por los nuevos museos que se están construyendo en El Cairo. Y calma porque una visita rápida y superficial, como la que hacen la mayoría de los turistas, es una blasfemia. Hay tantas cosas interesantes que ver en este museo que un día entero o dos no son suficientes ni para empezar. En mi cuaderno tenía una larga lista de tareas pendientes en el Museo Egipcio: la sala de Akenatón, el faraón hereje y sus cráneos deformados; el tesoro de Tutankamon y las tumbas reales de Tanis; las herramientas de los constructores de las pirámides y las momias reales, etc. 

Llegué al museo después de reencontrarme con mi querida María y con la guía inestimable de Wael, de cuya mano se aprende más deprisa que en cada sala. Pero en un momento determinado, prometo que fue así, sentí la necesidad de distanciarme de ellos para buscar una pieza especial. Entonces viví una curiosa anécdota.

Yo soy lo más alejado de un psíquico. Carezco de toda forma de capacidad extrasensorial. Sin embargo, no puedo menos que calificar de sorprendente lo que me ocurrió la primera vez en mi vida que pisé el Museo Egipcio. En mi lista de tareas pendientes figuraba un objeto mencionado por Erich von Dániken en varios de sus libros y reproducido una y otra vez en miles de artículos y obras astroarqueológicas posteriores. Antes de mi primera visita al museo, muchos autores españoles habían citado el objeto en cuestión, reproduciendo siempre fotos antiguas del mismo. Y a pesar de que me constaba que todos ellos habían visitado el Museo Egipcio, sorprendentemente ninguno había localizado el misterioso «avión» de Saqqara. Prometo que ocurrió tal y como lo relato. Dejé a mis acompañantes admirando una de las salas de la planta inferior, y decidí buscar por mi cuenta el enigmático «avión» faraónico descrito por Dániken. Me preguntaba si realmente aquel objeto imposible existía o era producto de la imaginación del suizo, porque nadie había vuelto a publicar fotografías recientes y siempre se reproducían las mismas imágenes antiguas. Insisto en que jamás había pisado aquel lugar, y tan sólo me dejé llevar por la intuición. Y por los caprichos del azar, de alguna manera, terminé en la sala veintidós y ante las estanterías dedicadas a las reproducciones de pájaros. Y allí estaba. Catalogado como pieza número 6.347. 

Sé que suena ingenuo, pero me constaba que durante al menos quince años ninguno de mis colegas españoles había publicado ninguna foto original del llamado «avión» de Saqqara. Así que me sentí como si hubiese hecho un gran descubrimiento. Como tantos en el mundo de la egiptología, debido más al azar que a mi pericia como rastreador de reliquias. Poco podía imaginar que después de ubicar el emplazamiento del «avión» en el museo, todos los guías «heterodoxos» de los viajes esotéricos a Egipto lo incluirían en su recorrido por el Egipcio de Antigüedades. 

Esta pequeña pero enigmática pieza fue descubierta en Saqqara (donde se ubica la famosa pirámide escalonada del faraón Zoser) en 1898. Almacenada con otras muchas antigüedades, permaneció en el olvido hasta 1969, fecha en que el médico doctor Khalil Messiha se encontró con ella mientras revisaba un grupo de objetos rescatados de diferentes excavaciones que debían ser correctamente archivados en el Gran Museo Egipcio. La pieza habría continuado en los sótanos, como tantas otras, de no haber sido por la circunstancia —y esto es fundamental— de que el doctor Messiha era aficionado al aeromodelismo. Y como aficionado a tal disciplina, vio en aquel objeto, oficialmente la representación de un pájaro, algo muy similar a sus maquetas de aeroplanos realizadas con madera de balsa. Los ángulos de las alas, la perfecta aerodinámica del «fuselaje», el timón de dirección, todo recordaba la forma de un moderno avión. Aunque, eso sí, el supuesto «avión» carecía de timón de profundidad... 

A favor de la audaz teoría de Messiha, que lógicamente fue acogida con entusiasmo por la AAS y demás defensores de la «teoría ET», es justo reconocer que las diferencias entre el «avión» de Saqqara y el resto de representaciones faraónicas de pájaros son evidentes. Salvo dos líneas rojizas y ya casi imperceptibles que le cruzan la panza, y el ojo en el lado derecho, ya casi invisible, no hay ni rastro de la representación de plumas que se aprecia en todos los demás modelos. Claro que no es menos cierto que los restos de pintura perfectamente pudieron haber desaparecido con el paso del tiempo, como desapareció el ojo izquierdo y presumiblemente desaparecerán los parcos restos que aún quedan. También es verdad que no se ven restos de las patas, lo que sí se observa en las demás representaciones de pájaros, aunque podríamos argumentar exactamente lo mismo que con respecto a las plumas. Pero lo que es indudable es su capacidad aeronáutica. 

El pequeño objeto, que presentaba una ligera asimetría en sus alas, no estaba mal diseñado, como podía parecer. Al contrario. La ligera longitud mayor del ala izquierda y el pequeño arqueo de la derecha, unido a la peculiar forma —levemente oblicua— de la cola (que es casi vertical, como en un avión, y no horizontal como en los pájaros), hace que, lanzado al aire con la suficiente fuerza, pueda planear durante un recorrido de unos cuarenta y cinco metros y volver al punto de partida, igual que un bumerán australiano. O al menos eso hizo la réplica en madera de balsa que construyó el aeromodelista doctor Messiha. Lógicamente, las autoridades arqueológicas no dieron permiso para arrojar el «avión» original al aire, arriesgándose a destruirlo, así que no tenemos forma de constatar, por el momento, si la pieza original poseería la misma aerodinámica que la réplica construida por el bienintencionado doctor. 

Cuando una pieza arqueológica es incluida en la bibliografía del misterio como «prueba» de la presencia extraterrestre o atlante en nuestra historia, es muy difícil volver a sacarla. Una y otra vez será reproducida en libros y revistas por autores que, lógicamente, jamás se han tomado la molestia de investigarla en su contexto. Y para reforzar sus atrevidas conclusiones, los astroarqueólogos la vincularán con otras piezas similares, o no, o con otros misterios arqueológicos. Igual que las «bombillas» de Dendera fueron desposadas con las «pilas» de Bagdad, el «avión» de Saqqara fue unido para la posteridad a otros «aviones» del pasado. En concreto, a un conjunto de «objetos ceremoniales» conservados en el Museo del Oro de Bogotá (Colombia) y cuya forma recuerda también a la de modernos aviones. 

Ni que decir tiene que los «aviones» de Saqqara y de Bogotá fueron a su vez emparejados con las «pistas» de Nazca, en Perú, y la AAS concluyó que ante estas evidencias quedaba claro que en el pasado los «dioses» extraterrestres utilizaban la aeronáutica, volando en aviones convencionales, y empleando pistas de aterrizaje como las de nuestros modernos aeropuertos. Pero aplicando el sentido común, parece absurdo suponer que una tecnología capaz de superar la velocidad de la luz y viajar por el universo, como hemos de suponer a los hipotéticos extraterrestres, lo haga con aviones convencionales. O que utilicen escopetas de caza, como sugería el supuesto agujero de bala del cráneo de Broken Hill en Zambia. No, algo no encaja. Decidí mantener el «avión» de Saqqara en mi lista de misterios pendientes mientras me reunía con mi querida María y mi estimado Wael en la sala de Tutankamon para continuar juntos la visita al museo. 

Mientras me relataba las leyendas que rodean a algunos de aquellos objetos, Wael observaba divertido cómo yo tomaba nota, medía, fotografiaba y filmaba muchas de aquellas piezas, que para mí tienen un interés especial desde el punto de vista de la arqueología bíblica por un lado, y desde la búsqueda de los «dioses» por otro. Como por ejemplo la pieza número 599 de la sala 13. Se trata de la única mención al pueblo de Israel que existe en la arqueología egipcia, y es que, aunque pueda asombrar al lector, ni siquiera la existencia del éxodo judío mencionado en la Biblia ha podido ser probada históricamente; o la pieza número 6.193, el sarcófago semiserrado de Diodefre, que según algunos probaría la improbable tecnología egipcia; o, sobre todo, la pieza número 469. Se trata de una estela en la que se representa lo que parece una serpiente dentro de una hoja de loto y que guarda un llamativo parecido con las polémicas «bombillas» de Dendera. De hecho, eso son las «bombillas» de Dendera. Por fortuna, un nuevo misterio se caía de mi lista de enigmas pendientes. En realidad, las «berenjenas» que Peter Krassa fotografió en los túneles de Dendera no eran bombillas. Si hubiesen descifrado los jeroflífos que rodeaban aquella forma tan seductora para un astroarqueólogo, sin sacarlo del contexto, habrían leído: 

«Recitado por Harsumtus, el gran dios, que reside en Dendera, el que se eleva desde el loto como un Ba Viviente». 

Y es que a Harsumtus, denominación griega del dios egipcio Hor-Sema-Tauy (Horus Unificador de las Dos Tierras), se le representaba, entre otras, con forma de serpiente. Esa figura, dentro de una hoja de loto, no es más que eso: una representación del dios Harsumtus que yo me he encontrado en numerosos templos de todo Egipto, no sólo Dendera. Fin del misterio. Creo que resulta más razonable suponer esto que creer que Harsumtus era el filamento de una bombilla prehistórica. Ojalá fuese así. Yo no soy un arqueólogo, funcionario a sueldo de ningún museo, ni tengo ninguna necesidad de mantener intactos los dogmas oficiales sobre el pasado de la civilización egipcia. Soy un buscador independiente devorado por un ansia suicida de encontrar respuestas a mis preguntas, pero creo que debemos saber diferenciar nuestros sueños y fantasías, por románticas que sean, de los hechos probados, para poder sacar conclusiones razonables. Existen todavía tantos misterios fascinantes en la historia de nuestro pasado que no es necesario inventarse ninguno.


LA BRUJERIA: UNA REALIDAD SOCIAL DEL SIGLO XXI



Que funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía detengan a proxenetas africanos que utilizan la brujería para amedrentar a las prostitutas traficadas en Europa es habitual. Que agentes de la Guardia Civil abran una investigación sobre los restos de rituales mágicos encontrados en un cruce de caminos, cerca de una iglesia o cementerio, es ya rutinario. Casi cada semana se encuentran evidencias de ritos de santería, candomblé, umbanda o vudú en diferentes poblaciones españolas.


Sin embargo lo que la policía de Sharjah, uno de los siete Emiratos Arabes del Golfo Pérsico, se encontró en una playa el pasado 29 de octubre, resulta extraordinario. En un país donde la brujería está castigada con la pena de muerte, alguien dejó en las playas de Sharjah los restos de un ritual de brujería. Un melón, cubierto de un encantamiento escrito en árabe, con la caricatura de la víctima del maleficio, y clavos y uñas insertados en el fetiche, desafiaba a la Ley árabe que condena a muerte a los brujos en el siglo XXI.

Solo un mes y medio más tarde, en el otro extremo del mundo, el Gobierno de Ruanda ilegalizaba también la brujería, después de que, el pasado 16 de diciembre, se produjese un espectáculo asombroso, ante las cámaras de TV que retransmitían el partido de fútbol entre el Mukura Vctory y el Rayon Sports, de la Premier League.

En el minuto 38 de la segunda parte, el delantero visitante Moussa Camara remató al larguero. Frustrado, se acercó a la portería y dejó un pequeño objeto en la base del palo para hechizar la portería. En el minuto 52 de la segunda parte Camara remató de nuevo a puerta pero esta vez marcó gol. 

La Federación ha anunciado, para asombro de los escépticos, que impondrá sanciones de tres partidos y multas de 100.000 francos ruandeses a los jugadores que utilicen la brujería en el campo, de cuatro jornadas y 200.000 francos ruandeses a los entrenadores. Además, a los clubs implicados se les restarán tres puntos, más una multa de 2.9 millones de francos ruandeses.

Moussa Cámara ha protagonizado la última portada en los informativos al vincular la brujería y el futbol. Antes que él fueron entrenadores de las selecciones mexicana o francesa, como Ricardo La Volpe o Raymond Domenech, quienes generaron titulares al descubrirse que consultaban con sus brujas o astrólogas de cabecera cada partido importante.

También conocido es el caso del delantero del Chelsea, el rumano Adrian Mutu, que advertido por unas brujas de que una antigua novia le había echado un maleficio, siempre sale al campo con un ritual de protección y unas hojas de albahaca escondidas en las botas…


Las extrañas creencias de deportistas de élite, en brujas y hechiceras no se limita al fútbol. En 2002 generó mucha polémica la dependencia que tenía el esquiador de élite Juanito Muehlegg de la curandera portuguesa Justina Agostinho.

Todo ello demuestra que, creamos o no en ellas, la brujas, haberlas haylas. Y en el siglo XXI más que nunca. 

Las mujeres de conocimiento en distintas religiones:

CHAMANAS, MEIGAS, MAIS DE SANTO, MAMBOS… BRUJAS

Durante mis viajes he tenido la oportunidad de conocer personalmente a diferentes mujeres de poder, guías espirituales en sus diferentes comunidades, que practican una forma u otra de brujería, dependiendo de su contexto cultural.

Doña María:

En Haití las mambos son la contraparte femenina de los houngan (sacerdotes) o los bokor (hechiceros). Doña María lidera, como todos los houngan, una gran comunidad de creyentes, entre los que encontré líderes políticos, militares y policías. Además de las mambo (sacerdotisas), las hounsi o bailarinas oficantes en los rituales de vudú haitiano hacen el papel de médiums, siendo poseídas por los dioses (lóas) y transmitiendo a la comunidad sus mensajes. 

Raquel Joana: 

Como antagonista del cristianismo, y heredero de una religión lunar, lo lógico es que el liderazgo en las comunidades satánicas lo protagonicen mujeres como Raquel Joana. Sacerdotisa de una comunidad satánica en Barcelona, llegó a quedar finalista del premio literario “La sonrisa vertical”, por un libro de relatos eróticos “satánicos”. 

Rosa Sánchez:

Mi madrina en el Palo Mayombe cubano. Sacerdotisa de la Regla de Ocha (santería) y de la Regla Conga (Palo Monte), en Trinidad, Cuba, es una profunda estudiosa de la religión afroamericana, y lidera una gran comunidad de creyentes en Cuba. 

Dúzhi Ragchá:

Shamana siberiana perteneciente a la etnia tsatan. Hija y nieta de shamanas, es la mujer de conocimiento de un amplio radio de poblaciones en la frontera entre Siberia y Mongolia, donde pude asistir a algunos de sus rituales. 

Guadalupe Jiménez Sanabria:

Tambien conocida como la Generala Nanita, nació en México DF el 19 de septiembre de 1904. El padre de Nanita, don Toribio Jiménez, era un sanador que lideraba una corriente de Danza Indígena Antígua y Medicina Tradicional Mexicana, llegando a tener en su casa hasta 10 camas de hospital para los enfermos que acudían a ella en busca de sanación. Nanita heredó de su padre el liderazgo de una de las comunidades de concheros más importantes de México. 




miércoles, 15 de abril de 2020

OVNIS: NO ES IMPRESCINDIBLE BUSCAR AL MARCIANITO...



Experiencias impactantes 

Sencillo, humilde y emotivamente puro, Juan Minguela puede ser tachado, y de hecho lo ha sido, de ignorante o fabulador. ¿Pero puede decirse lo mismo de un piloto de transporte militar y comercial con centenares de horas de vuelo? 

Probablemente todos los lectores recuerdan el famoso «Incidente de Manises». El 11 de noviembre de 1979 un "Super Caravelle" de la compañía TAE era perseguido por Ovnis. Su piloto, el comandante Javier Lerdo de Tejada fallecía, víctima de un cáncer de laringe, a principios de 1990. Pocos meses después tenía la oportunidad de entrevistarme con su hijo Javier, y su hermano Felipe Lerdo de Tejada, quien también ha volado, aunque hoy dirija una empresa de transportes en Madrid. 


M. C. - Su hermano se salió de su ruta Palma de Mallorca-Las Palmas, aterrizando en Valencia, con todos los problemas que ello acarreó a los más de 100 pasajeros que llevaba. Supongo que tuvo que impresionarle mucho lo que vio. 

F. L. de T. - Mi hermano era piloto militar. Había volado desde los DF-3 y en los «hidros». Incluso voló bajo disparos en el Sahara. O sea que estaba acostumbrado a volar sobre tierra, sobre mar, bajo fuego de ametralladoras; alguna vez aterrizó con agujeros de bala en el fuselaje. Era una persona curtida, así que lo que vio allá arriba debió impresionarle bastante más... 

M. C. - Supongo que eso le afectaría mucho emocionalmente. 

F. L. de T. - No quería ni acordarse. Le afectó bastante. Incluso le invitaron a Houston para hablar de esto, pero él no quería hablar. Y su segundo de a bordo tampoco. Lo sé porque volé con él. 

Evidentemente la experiencia del comandante Lerdo de Tejada fue impactante, más quizás de lo que nos imaginamos. Su hermano nos confirma tímidamente aquel rumor de que durante el avistamiento el comandante y su segundo, al igual que el "piloto de combate del caza F-1", que salió de la base de Los Llanos (Albacete), habían escuchado unas voces, unas voces extrañas que les hablaban.

Resulta innegable que, cuando accedes a estos testimonios de los labios de los propios testigos, en primera persona, entiendes que tras esos casos que, fría y metódicamente clasificamos en nuestros archivos, se esconden auténticas vivencias emocionales. Experiencias, intrínsecamente «transcendentes» al menos para quien las vive, que pueden controlar su vida. Esa enorme carga zonal del fenómeno es un aspecto al hoy incomprensiblemente olvidado, y que a mí me parece de transcendental importancia, porque lo mas fascinante es que no es imprescindible buscar al "marcianito" para reconocer la importancia del fenómeno. Y sobre todo no quedarse limitado y anclado en el Ufo. que no que la puntita de un inmenso iceberg.

Teso cuidado! Precisamente ese componente emocional es la herramienta que ciertos intereses utilizan para manipular a masas de «ufoidólatras».

También hemos de transcender al Ovni, y si conseguimos cerrar el ciclo, volveremos a encontrarnos en el principio: con «el testigo», el ser humano simple y desnudo.

Quizás en él esté la respuesta que buscamos desesperadamente entre las estrellas, cuyo brillo cegador a veces nos impide ver la Tierra.



COLOSOS DE MEMNÓN Y MÁQUINAS MODERNAS EN JEROGLIFOS EGIPCIOS


Ascendiendo un poco más por el Nilo, nuestra siguiente etapa es Luxor. Y aquí el viajero deberá tomárselo con calma porque probablemente se trata de la mayor concentración de restos arqueológicos egipcios en el menor espacio geográfico después de la meseta de Giza. 


Decidí darme un descanso de Alí Muhammad y de su incómodo bote, al que ya había empezado a odiar, y me alojé en un hotel como Dios manda. En estos momentos es cuando el viajero se siente millonario. No existe una sensación más placentera que poder ducharse con agua limpia, aunque sea fría, beber una cerveza fresquita, comer la comida caliente, poder dormir en una cama ¡y con sábanas casi nuevas! Los occidentales no solemos ser conscientes de los lujos maravillosos de los que disfrutamos cada día hasta que tenemos que prescindir de ellos. Como no valoramos la ciencia, y sobre todo a nuestros médicos, hasta que la enfermedad nos golpea. Y por eso es tan maravilloso viajar. Porque nos permite valorar las cosas que tenemos, y a las que no damos ninguna importancia. 

Cuando convives con culturas, con sociedades y con personas que sobreviven en unas condiciones de vida mucho más duras, crueles y pobres que las nuestras, aprendes a respetar la suerte que tienes de haber nacido donde has nacido. Prescindí de las comodidades de los grandes hoteles para occidentales y me alojé en un humilde hotel egipcio para egipcios. Pero aquella pensión de Luxor me parecía un palacio, incluso aunque no tuviese papel higiénico en el WC, sino el inquietante chorrito de agua tan característico del mundo árabe. Hay cosas a las que un occidental no puede acostumbrarse... 

Me gusta pasear por Luxor. Hay tantas cosas que ver, en una y otra orilla del Nilo: el museo de la momificación, el Rameseum, el templo de Menefta, la antigua necrópolis de Tebas, la casa de Howard Carter, el templo de Deir-al-Bahri o los colosos de Memnón. En torno a estos últimos, por cierto, dos estatuas gigantescas construidas por Amenofis III, sobrevivió una insólita leyenda durante siglos y el enésimo triunfo de la ciencia sobre la superstición. Al salir el sol, uno de los colosos de Memnón cantaba. 

Podemos imaginar la repercusión, en la mentalidad mágica egipcia, de ese fenómeno. Porque es que el coloso realmente cantaba. O más bien, hablaba, en un idioma extraño e incomprensible. Eso parecían los sonidos, gruñidos, aullidos y silbidos que emitía y que eran perfectamente audibles a pocos metros del monumento. Hasta los griegos reseñaron en sus crónicas el fenómeno, lo que produjo que los más eruditos adivinos y esótericos viajasen hasta Luxor para intentar interpretar el lenguaje del coloso. Llegó incluso a fundarse una escuela de intérpretes llamada el Oráculo de Memnón, que elaboraba las conjeturas más disparatadas, o interesadas, afirmando que tal o cual cosa había sido dicha por el coloso... ¡Cuántas veces en la historia los autoerigidos intérpretes de los dioses se habrán excusado en ellos para expresar lo que no eran más que sus intereses personales! 


El negocio se le acabó al Oráculo de Memnón cuando la ciencia de la época descubrió el origen de aquellos sonidos: el cambio de temperatura entre la noche y el día, en pleno desierto, dilataba y contraía la piedra del monumento, granito y gres, provocando roces, corrientes de aire, etc., que generaban dichos sonidos. Los colosos de Memnón jamás dijeron todas las cosas que los videntes y sacerdotes pusieron en sus labios de piedra. 

La ciudad de Luxor está llena de vida y contrasta con el viaje a través de los oasis del desierto o con los pescadores del Nilo. Ésta es una gran ciudad. No es difícil encontrar accesos a internet en cafeterías, hoteles o locutorios. Además, es un lugar excelente para comprar libros. Librerías como A.A. Gadis o Anoudi Bookshop son parada obligada para los viajeros, exploradores e investigadores que hacen escala en Luxor. Y yo aproveché para comprar algunas obras clásicas de Petrie, Mariette y hasta una edición en francés del catálogo completo de ilustraciones de la expedición de Napoleón. 

Después me pasaría las noches revisando mis notas, los calcos, las imágenes y buscando en los clásicos alguna respuesta a las dudas que me atormentaban. Pero los clásicos tardarían todavía un par de noches en responder. No así los historiadores y egiptólogos. Por esas extrañas coincidencias del destino, y porque en el fondo algunos lugares como el Museo Egipcio de Antigüedades de El Cairo, la meseta de Giza o las librerías de Luxor son de visita obligada para arqueólogos, antropólogos, astroarqueólogos, piramidólogos y demás estudiosos del pasado, ortodoxos o heterodoxos, me encontraría con.. varios de ellos en nuestros respectivos viajes a Egipto. 

Y siempre es un placer coincidir con mi admirado José Miguel Parra o Ignacio Ares en cualquier parte del mundo. Pero si es en Egipto, más. Ambos pertenecen a la escuela egiptológica más «oficial» y académica. Y ambos conocen a la perfección la cultura faraónica. ¿Quién mejor que ellos para consultar las dudas que me angustiaban sobre la presencia de máquinas modernas en los jeroglifos egipcios? ¿Podrían los historiadores y egiptólogos «oficiales» darme una alternativa razonable a la hipótesis de la AAS para explicar qué hacen un helicóptero, un tanque, un avión y un submarino en el templo de Abydos? 

Y lo hicieron. Pacientemente, Ignacio Ares me explicó cómo Ramsés II, un faraón casi tan fecundo en la construcción de templos como en la procreación de descendencia, tenía la costumbre, como otros antes y después que él, de «apropiarse» de templos y monumentos construidos por sus predecesores. Para ello, lo que hacía era tapar el cartucho del faraón constructor del templo con un parche de argamasa y sobre ese «parche» colocaba el cartucho con su nombre. 

Pues bien, según Ares, si superponemos los caracteres jeroglíficos del cartucho de Seti I con el de Ramsés II surgen esas formas caprichosas que, sólo a ojos de un occidental contemporáneo, no familiarizado con la escritura jeroglífica, podrían parecer máquinas modernas. Fin del misterio. La explicación parecía razonable. Además, no tenía ninguna razón para pensar que Ares, Parra o cualquiera de mis amigos, arqueólogos, historiadores, egiptólogos, etc., me mintiesen. Sin embargo, como repite una y otra vez Grissom, el ficticio entomólogo criminalista del CSI, los humanos se equivocan, las pruebas no. Así que intenté hacer un pequeño experimento para comprobar si la teoría de la superposición de cartuchos podía explicar realmente aquellos inquietantes jeroglifos. 

Sé que parecerá un experimento absurdo y precipitado, pero a mí me sirvió para aplacar totalmente mis dudas. Compré un DVD en la misma tienda del hotel, que por cierto era un documental sobre los misterios de Egipto presentado por Omar Sharif, y le arranqué la parte de plástico transparente de la portada. A continuación, y tan toscamente como implica utilizar un cuchillo en lugar de unas tijeras, corté aquel plástico transparente en dos mitades iguales. Sobre una dibujé el cartucho jeroglífico de Seti I, amante sobrenatural de Omm Seti y constructor original de Abydos. En el otro dibujé el cartucho del usurpador Ramsés II. Cuando coloqué una de las láminas de plástico sobre la otra, el resultado no podía ser más contundente. Ante mí aparecían milagrosamente el helicóptero, el tanque y las demás «máquinas modernas». 

Una extraordinaria coincidencia, un capricho del azar, una mala interpretación. Todo eso y mucho más. Pero una nueva clave. Porque a lo largo de mi viaje me encontraría una y otra vez con fenómenos similares. Supuestas pruebas irrefutables de la presencia de los «dioses» en el pasado de la humanidad que fueron reinterpretadas por investigadores tan bienintencionados como yo, pero tan ignorantes a la vez del contexto donde se dieron. El contexto es vital. 

Y al final, por desgracia o por suerte, en la inmensa mayoría de los casos, las supuestas evidencias de los «dioses» se limitan a un conjunto de anécdotas, sacadas de contexto, recopiladas por coleccionistas de excepciones. Y un grupo de excepciones no formula una regla. Omm Seti no lo era. Omm Seti conocía la escritura jeroglífica tan bien como la literatura inglesa, y también conocía perfectamente la historia de Seti I y de su hijo Ramsés II, y la afición de éste a implantar su cartucho encima del de sus predecesores. Por eso Omm Seti, que escribió cosas mucho más increíbles que Erich von Dániken y que también creía en la intervención de dioses extraterrestres en el pasado de Egipto, jamás vio un helicóptero, un tanque ni dos aviones en el templo de Abydos. Ella veía lo que realmente existía: dos cartuchos faraónicos superpuestos. 

Seamos sinceros: ¿a cuántos supuestos misterios del pasado podríamos aplicar este mismo razonamiento? 

Puede sorprender al lector, pero esa noche dormí más tranquilo. Es cierto que, como ex creyente, me encantaría descubrir pruebas objetivas e irrefutables de la existencia de Dios o de los «dioses». Me entusiasmaría poder descubrir evidencias incuestionables de la existencia del alma, de lo sobrenatural o de la vida más allá de la muerte, pero juro solemnemente que me gusta todavía más descubrir la verdad que se oculta tras un misterio y resolverlo. Sea cual sea. Estimulante o decepcionante, sensacional u ordinaria, revolucionaria o convencional. Prometo que me siento igual de capacitado para aceptar que civilizaciones no humanas influyeron en el origen de las culturas antiguas como para asumir que somos los únicos habitantes del universo; me siento igual de dispuesto a creer que hay uno o varios seres superiores que crearon el mundo y a todos los seres vivos, como que Dios es sólo una muleta espiritual para consuelo de nuestras conciencias; puedo encajar con la misma resignación que tras la muerte física la conciencia humana siga existiendo como que no haya ningún más allá... 

Pero necesito pruebas. O al menos argumentos lo suficientemente lógicos y razonables para convencerme. Por eso aquella noche taché de mi lista de misterios pendientes las «máquinas» del templo de Abydos y dormí un poco mejor. Aunque aún estaba por resolver el misterio de las «bombillas» de Dendera. 


martes, 14 de abril de 2020

MANUEL CARBALLAL: CAUSA DE DENUNCIA POLTERGEIST. CASOS INVESTIGADOS



Entrevista realizada a Manuel Carballal con motivo de la presentación de su Cuaderno de Campo nº 3.

Presentador- En casos de poltergeist, las últimas investigaciones nos llevan a Escocia y a Rusia ¿no?

Manuel Carballal- Si, a pesar de que tenemos la percepción de que esto de las intervenciones policiales sobre poltergeist es una cosa muy extraña, no es verdad, hay cientos de casos. Solo esta semana, en los últimos días y haciendo una búsqueda muy superficial, me he encontrado dos casos:


1.- En una pequeña aldea llamada Maraska, en Siberia, la policía siberiana recibe la llamada. Después de 48 horas de que la familia estuviese sufriendo fenómenos extraños, avisan a la policía. Como siempre, en cientos de casos, la policía se presenta en el domicilio. Se encuentran con los muebles por el suelo, electrodomésticos esparcidos, un cuchillo que sobresalía de la pared de la cocina. Y como no saben qué hacer y esto es una cosa que a mí me han repetido en muchas ocasiones montones de policías con los que he hablado, si no hay acto criminal, un acto delincuencial, la policía no sabe investigar fenómenos paranormales, así que se les ocurrió acudir a la iglesia ortodoxa rusa para pedir que un representante de la iglesia fuese a bendecir la casa. Eso es lo que hizo el sacerdote. Se bendijo la casa, pasó una noche allí, y aparentemente menguaron un poco los fenómenos pero luego se volvieron a reactivar. Y al mismo tiempo, fijaos si esto es algo habitual, que en Escocia, en la otra punta del mundo, en otro contexto religioso diferente, se produce exactamente lo mismo…

2.-También después de 48 horas en que una familia -en este caso cristiana, católica y además muy practicante- de Escocia, estén sufriendo fenómenos extraños, llaman a la policía. Acude una patrulla de la policía escocesa y ellos aseguran, -los agentes de policía que van inicialmente- que son testigos de cómo se producen unos fenómenos muy extraños ya que ven una ropa que sale de repente volando, unas luces que se apagan e incluso mencionan, y esto lo resaltan los titulares de prensa de forma un poco sensacionalista, la levitación de un perro. ¿Por qué la levitación de un perro? Porque la familia tenía un pequeño chihuahua y en cuestión de segundos sale volando y aparece en lo alto de un seto de 7 pies que vienen siendo unos dos metros y pico. Con lo cual, cuando la noticia llega a la prensa y de esto ahora hablaremos, de cómo se matizan estos casos de poltergeist, los jefes de estos agentes dicen “esto en una coña, nos están tomando el pelo” y acuden al lugar y ellos también son testigos.

P - Acabas de publicar un libro, porque ¿los policías son mejores testigos? O por lo menos eso hemos dicho cuando hemos hablado de OVNIS, que los pilotos son mejores testigos porque tienen una preparación especial… pero los agentes de policía, no. ¿Por qué son mejores testigos los agentes de policía?

M C – Porque los agentes de policía cuando pasan los años, cuando revisas casos clásicos, te das cuenta de que la memoria de un agente de policía está en la misma parte del cuerpo que la de un bombero, taxista o un fontanero, en el cerebro. Y no hay nada más falible que la memoria. Con el paso de los años y ahora escucharemos algún ejemplo, se olvidan fechas, se olvidan detalles, lo que nunca se olvida es lo que está en un informe policial. En este libro que mencionas yo he recogido 16, de los cientos de casos de intervenciones policiales en España, de guardia civil, mossos de escuadra… los 16 son casos españoles y cada uno de ellos a mi me ha dado una moraleja, me ha enseñado una cosa que yo no sabía. Es totalmente sorprendente… 


P - Es complicado esto que dices porque si son casos similares, que te hayan dado una moraleja distinta… 

M C – Es que… ¿Qué producen los accidentes de tráfico? Pues depende. Los accidentes de tráfico los pueden producir el mal estado de la calzada, el mal estado del vehículo, la meteorología, que el conductor va borracho… ¿Qué produce los poltergeist? Cuando profundizas en los casos, y repito yo aquí he recogido 16 ejemplos, te das cuenta de que hay un montón de letra pequeña, de cara B en los Poltergeist, y que obedecen a distintas circunstancias y te enseñan cosas diferentes. En España hay un concepto que es el de las “casas de duendes” que comienza en el siglo XVIII, principios del siglo XIX. Hay cientos de casas de duendes. Son esos casos en los que comienzan a producirse fenómenos extraños, golpes, ruidos… Muchas veces acudía la policía y hay muchos trabajos históricos sobre las casas de duendes o también llamadas casas tabú. A mí me gusta más este concepto. Nuestro compañero Juanjo Sánchez Oro, en un arco que va desde 1893 a 1936 documentó 48 casos. Pero hay trabajos… En su día tuvimos aquí a Carlos Montero Rocher hablando de la oleada de duendes entre 1934 y 1936. Pero el primer gran caso, por poner un origen, y que aparece en todos los medios especializados es el del “duende del Esparto”. En 1915 se produce el típico caso de poltergeist. En una casa empiezan a escucharse golpes extraños. La noticia se filtra -y este es un detalle importante, hay que tenerlo presente- a la prensa. Se avisa a la policía, se investiga y no se encuentra una solución… o si, porque el relato de este caso en todos los medios de comunicación, en todos los programas, sale lo mismo, pero todos se olvidan de que rastreando la hemeroteca, unos días después de que se produjeses todas esas noticias de cobertura nacional, salió un listado de subastas de pisos que iban a realizar en Valencia y aparece esta casa, porque esta casa era una herencia en la que había dos litigantes que aspiraban a ella. Uno era el propietario de la casa y protagonista de los fenómenos, y, había un segundo protagonista. Y una teoría que podríamos utilizar para explicar porque se producen los fenómenos, es que esa casa iba a ser subastada, pero si se convencía al otro litigante de que estaba embrujada quizá no entrase en la puja. 

P- Intereses… 

M C – Exacto y eso lo encontraremos después en casos mucho más recientes y muy sorprendentes. Pero es que además, en el caso del duende del esparto yo establezco un patrón, un esquema que se va repitiendo en otros casos similares. Hay un fenómeno original, que pueden ser golpes en las paredes, descripción de presencias, parálisis del sueño, hipnogogias, etc., que generan además sugestión en la familia. Pero es que se filtra a la prensa. La cobertura mediática de la prensa hace que empiecen a llegar oleadas de curiosos. Si tu comparas las fotos del duende del Esparto con las del duende de Zaragoza, son idénticas, es lo mismo. 

P – Yo recuerdo por ejemplo de haber tenido a Bruno con el duende de Zaragoza muchísimo en el programa. 

M C – Es que para Bruno el duende de Zaragoza es como para mí la Catedral de Santiago. 

P – Tú libro “Causa de Denuncia: Poltergeist”, es un libro de poltergeist relacionados con casos de policía. Recopilas esos 16 casos que pueden ser muchos más pero que recoges esos 16 como ejemplo. 

M C – Si pero porque esos 16 enseñan una moraleja. En este caso por ejemplo, la idea es que una subasta puede ser el móvil para un supuesto poltergeist. Hay otros casos que a mí me alucinan, por ejemplo toda la oleada que hubo en los años 1990, oleada ¿eh? Porque hubo un montón de casos en Extremadura. Es realmente alucinante y hay casos muy interesantes, por ejemplo el que se produce en Villafranca porque hay unos fenómenos extraños, la policía acude a la casa, la policía local en este caso, con lo cual su jefe directo es el ayuntamiento, es la alcaldía. Y aquí hay otra moraleja: como la policía es incapaz, se ve impotente para diagnosticar si un caso de poltergeist es paranormal o no porque, no hay actividad delincuencial, no están preparados para eso los policías, no estudian para hacer psicofonías o como hacer una investigación paranormal… 

P- Aunque en un momento dado se haya agredido a una persona, no pueden hacerlo tampoco. 

M C- Si hay una agresión, es otra cosa. En el caso de Villafranca ocurre lo mismo que luego ocurriría por ejemplo, hace muy pocos años, en el tanatorio de Ceuta. Lo que pasa es que en el tanatorio de Ceuta la iniciativa fue directamente del jefe de la policía y aquí fue de la alcaldía, que fue requerir los servicios de un parapsicólogo para que sea quien haga la investigación y redacte un informe oficial para el ayuntamiento, que en este caso fue un viejo amigo, Rafael Rivera Madariaga. Él fue el encargado.

Pero en esa oleada hay muchos más casos y hay otro que a mí me llamó mucho la atención: el de “El Monje Satánico” de Valverde de Leganés. En las fechas próximas a la festividad del pueblo varios vecinos describen haberse encontrado con un ser, una especie de ensotanado, -que es lo que era- cubierto por una especie de extraño sombrero en plena noche por las calles de Valverde de Leganés. Claro, les dio un susto de muerte. Lo contaron a sus vecinos, los vecinos a sus otros vecinos y de repente se generó una psicosis en el pueblo en la que todo el mundo buscaba al bicho este, al monje satánico. Tanto es así, qué –y esto me lo confirmó la policía- tanto la policía local como la guardia civil tuvieron que empezar a patrullar las calles para dar seguridad a los ciudadanos hasta que identificaron a ese monje satánico. Ese monje satánico era un vecino de Valverde que vivía en Madrid, y que había acudido en esas fechas por las festividades en que se celebraba el baile de disfraces y el iba disfrazado de monja. Con aquellos sombreros, los cornetes, tan pintorescos… Pero la moraleja de esta historia es que gracias a todo el entorno mediático que hubo en este caso –a mi me lo explicó uno de los policías que participó- unos años después los responsables del ayuntamiento de cultura se dieron cuenta de que toda aquella historia del monje satánico les recordaba una historia medieval que tiene su origen en el siglo XV y XVI y que se había olvidado a mediados del siglo XX con toda la inmigración que hubo de gente del pueblo para buscarse la vida. Tradición que se ha vuelto a recuperar y que desde 2016 se ha declarado de interés turístico regional. “La Fuga de la Diabla” o “Las Diablas” que se celebra ahora con mucho éxito en Valverde de Leganés tiene su origen en esta historia curiosa que tuvo a la guardia civil y a la policía de Valverde de Leganés buscando un fantasma por todo el pueblo. 

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